sábado, 30 de junio de 2007

Cuaderno de Viaje: Austria Diciembre 2006

Bueno, mi primer gran viaje: Austria.

Todo ha sido genial, incluso el último día llegaron los reyes, como decía Ana y Code, y nos han traido nieve para despedirnos, así que todo es aún más bonito. Ah, y en Bregenz, junto al lago Constanza, hasta patinamos sobre hielo, aunque en una pista de patinaje para niños, jeje, pero el que alquilaba los patines vio a Ana y a Silva con tanta ilusión que no pudo resisitirse.

Uno de los mejores días fue cuando fuimos a Salzburgo (ciudad natal de Mozart), donde nos encontramos con Dani, que estudia en el Mozarteum (uno de los mejores conservatorios de Europa, segun me contaron), que además como era casi Navidad, estaba todo totalmente adornado, lleno de luces, mercadillos, músicos por la calle...

Bueno, y el último día ya fue genial, aparte del hecho de comer un cocido madrileño (hecho por una madrileña) en Austria, lo que me recordó a películas como "Vente pa Alemania, Pepe", jeje. Silvia y yo teníamos que coger el tren hasta Basilea (Suiza) y hacer dos transbordos, pero el tren llegó con retraso, así que los transbordos planificados... ¡uf! Además le preguntamos a un nota sobre otro tren que puediéramos coger y va el tío loco y empieza a pegar voces en alemán... ¡te quié i ar carajo ya! ¡que no me entero!... pos al final cogimos un tren y al bajarnos para el primer transbordo preguntamos por el tren que iba a Zurich y nos dice: -¡ése que está a punto de salir! así que tiramos corriendo pa'llá y Silvia: -¡Correo, juaozé, corre!- (corre,Forest,corre) y yo con la maleta de ruedas (trtrtrtrtrtrtrtrtoooooooooooo) y cuando llego a la puerta (a to esto, el tren moviéndose) no veo el pulsador para abrirla, y mientras el nota al que le habíamos preguntado pitando con el silvato, y una tía pegando voces en alemán... y al final... paró (he conseguido parar un tren a mi voluntad, jeje). Pero lo conseguimos y llegamos así a Zurich, una estación dentro de una ciudad y a la vez una ciudad dentro de la estación. Sencillamente nos encantó y sin palabra algunas nos prometimos volver algún día con más tiempo para disfrutar la ciudad.

Así llegamos por fin al aeropuerto de Basilea a las 10 de la noche, pero el vuelo salía por la mañana, así que toca dormir allí, jeje, curiosa experiencia, como todo el viaje... curiosa experiencia.