De nuevo me encuentro embarcado en un nuevo viaje, un viaje más cargado de desventuras que de aventuras, repleto de obstáculos y momentos difíciles, un viaje, esta vez, sin compañía, un viaje hacia la soledad de mi interior.
Poca gente desea realizar este tipo de viajes, pero una vez que das un primer paso, no sabes donde te conducirá, lo que sí sabes es que debes continuar, que no hay vuelta atrás, que no puedes siquiera pararte a recoger el equipaje, pues ya es demasiado tarde, ya te has encomendado a tu destino; el equipaje que llevas eres tú, es tu cuerpo, y tu alma debe cargar con él cual mochila a la espalda. Llámalo alma, llamalo ser, llámalo vida o llámalo como quieras.
Poca gente desea realizar este tipo de viajes, pero una vez que das un primer paso, no sabes donde te conducirá, lo que sí sabes es que debes continuar, que no hay vuelta atrás, que no puedes siquiera pararte a recoger el equipaje, pues ya es demasiado tarde, ya te has encomendado a tu destino; el equipaje que llevas eres tú, es tu cuerpo, y tu alma debe cargar con él cual mochila a la espalda. Llámalo alma, llamalo ser, llámalo vida o llámalo como quieras.
Es por ello que si no tienes un alma fuerte, ésta no será capaz de portar tu cuerpo en su duro camino. Lo peor es que no decides cuándo realizar este tortuoso camino, de repente te sientes dentro de él, y entonces ya sabes que sólo hay una dirección correcta, un único sentido.
Un viaje para mí solo que no deseo tomar en estos momentos, pero ya estoy en él. Llevo mi escaso equipaje conmigo, una mochila cargada de palabras tristes y cortas despedidas, gratos recuerdos de una corta e intensa complicidad, alguna sonrisa aun latente pero también guardo algo de ilusión.
Sí, esta vez he de luchar, no me siento con fuerzas para hacerlo, pero lo haré; No me siento capaz, pero sé que en el momento necesario estaré sobradamente preparado; En este viaje seré menos aventurero y más impulsivo, porque aprendo de lo que me rodea, de quienes me rodean, de mí mismo; me revitalizo, me vuelvo más fuerte... pero también sé que ahora no me siento así.
Tan sólo espero que cuando acabe mi viaje me encuentre, como siempre de casualidad, amigos y compañeros, en mi retorno, que puede que también ellos vengan de regreso, o puede que no, puede que ya lleven un tiempo ahí, y ofrecerles un abrazo y compartir mis experiencias y las suyas y sentirme vivo y triunfante y sentirme cercano. Lo que sí sabré es que todo habrá cambiado, no ha de ser para peor, pero nuestros ojos ahora mirarán más profundo. Es un duro viaje, pero vale la pena el premio.
Deseadme suerte, o mejor, no lo hagais, mejor esperadme a mi regreso.
Sí, esta vez he de luchar, no me siento con fuerzas para hacerlo, pero lo haré; No me siento capaz, pero sé que en el momento necesario estaré sobradamente preparado; En este viaje seré menos aventurero y más impulsivo, porque aprendo de lo que me rodea, de quienes me rodean, de mí mismo; me revitalizo, me vuelvo más fuerte... pero también sé que ahora no me siento así.
Tan sólo espero que cuando acabe mi viaje me encuentre, como siempre de casualidad, amigos y compañeros, en mi retorno, que puede que también ellos vengan de regreso, o puede que no, puede que ya lleven un tiempo ahí, y ofrecerles un abrazo y compartir mis experiencias y las suyas y sentirme vivo y triunfante y sentirme cercano. Lo que sí sabré es que todo habrá cambiado, no ha de ser para peor, pero nuestros ojos ahora mirarán más profundo. Es un duro viaje, pero vale la pena el premio.
Deseadme suerte, o mejor, no lo hagais, mejor esperadme a mi regreso.







