martes, 7 de octubre de 2008

Cuaderno de Viaje: Escocia 25 Septiembre 2008

Día 3. (Parte 1)

A las 9:25 nos despedimos de Oban... ¡Qué bien hemos dormido! ¡Y qué bien hemos comido! Me he despertado arropado en mi edredón, un edredón enooorme dentro de mi enooorme cama, con las cuatro almohadas en forma de media luna... mmm... ¡Scotish heaven!

“Ahora vamos los cuatro en el coche, a punto de entrar en un puente y alternando preciosas miradas de izquierda a derecha vamos cruzándolo hasta encontrarnos en el otro lado. Mientras tanto, en la radio hemos sustituido la música celta que escuchábamos ayer y ahora mismo suena ‘Falling Slowly’ de Damian Rice (de la B.S.O. de Once). Trataré de cerrar la libreta y continuaré disfrutando del viaje, aunque esta vez sin escribir, al menos por un rato, sin palabras. Pienso esto mientras disfrutamos ahora del ‘Unintended’ de Muse.”

“Momento ahora de elogiar ‘Crime’ de NawjaJean y continúa nuestra B.S.O. particular el ‘Wish you were here’, de Pink Floyd, conforme nos vamos acercando más a las Islas Orcadas, donde se habla, además de inglés, el gaélico. Esto lo vemos en los carteles que van apareciendo a lo largo de la carretera, de modo que cuando nos acercamos a Fort William vemos como en el cartel, junto a éste, aparece escrito ‘An Gearasdan’.”

Tratamos de olvidar el peligro que corremos con Bob Dylan. Bob nos deleita con su ‘Like a Rolling Stone’, mientras seguimos en peligro conduciendo por la izquierda. Los bordillos a un lado están demasiado cerca, pero los camiones que pasan por la derecha lo están más aun, sobre todo cuando, a pesar de las señales de velocidad máxima 30 ó 40 millas por hora (mph.), no sé porqué, pero me da a mí que no la respetan mucho. Vamos, es la impresión que nos da, sobre todo al que va conduciendo.

Así, con nuestra preciosa banda sonora de hoy llegamos, a eso de las 10:00, a un paraje tranquilo, junto a la carretera, al poco de pasar Port Appin, desde donde se ven hermosas vistas del castillo Stalker, como tantos otros bastante dañado, ajado por el tiempo. Situado sobre una pequeña isla en el lago se levanta, aun respetuoso, en honor a lo que fue y a la identidad que no quiere perder. Sus arrugas se reflejan en el agua, donde puede verse como antaño, un imponente castillo, señorío del lago. Sí, aun conserva el espíritu.


Gema nos comentó que cuando llegáramos a Glencoe lo pasáramos de largo para detenernos en el Centro de Visitantes, pero no el que se encuentra dentro del pueblo, sino en el exterior, pasándolo. Hace las veces de punto de partida para caminar y adentrarse en una serie de picos, entre los que se encuentran las más altas cotas de Escocia, y entre ellas, las Three Sisters (tres montañas que destacan sobre el resto, como tres hermanas). Glencoe es un puerto pesquero, rodeado por estos picos, los más altos del país, y del Reino Unido, y situado junto a un lago llamado Loch Linnhe, enriquecido por islas y barcos pesqueros, pero sobre todo, por el verde de su paisaje. Es precisamente este verde, esta espesura, la que impide ver el pueblo desde lo alto de la montaña o desde algún mirador, pero cuando subimos por las rutas montañosas, entre los árboles, no miramos hacia abajo, al pueblo, sino hacia arriba, a las cimas. Lleguemos o no.


Duró el senderismo hasta las 11:40, cuando volvimos al coche y reanudamos la marcha, para que, poco menos de una hora, llegáramos a Fort William.


Caminando por la High Street o calle principal de Fort William (parece ser que en todos los pueblos o ciudades hay alguna calle que se llama así), entre lugareños y otros turistas, entre tiendas y fish&chips, entre iglesias y mercadillos... nos entra hambre. Una manzana no ha sido suficiente para tapar este hueco en el estómago, y aunque creo que es demasiado pronto para un fish&chips, necesito algo de comer. La verdad, me parece increíble, después del ‘peazo’ desayuno escocés que nos hemos tragado. Así, nos metemos en una cafetería a tomar un té (recordad que el café por aquí está malísimo, y aun no entiendo el porqué).

Pues acompañando el té con leche, un pastelito relleno de queso y mermelada, y un muffin (como no). Nuestro destino final de hoy será Elgol, creo, porque a lo mejor modificamos la ruta, depende de lo rápido que avancemos. Eso es lo bueno de tener una ruta flexible. Sabemos lo que queremos visitar y el camino a tomar, pero no sabemos cuando llegaremos a cada sitio, y esto incluye la noche, de modo que, se puede decir, que en el tema de pernoctar vamos un poco a la aventura, a ver qué va saliendo. Calculamos que nos quedan en torno a 125 kms., así que toca hacer de ‘road movie’, mientras que, en nuestro avance, camino de Kyle Of Lockash, vemos un cartel luminoso donde puede leerse en español: ‘Conduzca por la izquierda’. Jajaja, no viene mal recordarlo.


En mitad de camino damos un frenazo para meternos en un recoveco del camino. Acabamos de ver un lugar precioso, en la falda de un monte, junto a un pequeño río que se nutre de unas pequeñas cataratas que ronronean con cariño provocando somnolencia en nosotros. Escondido entre el verde, de nuevo entre el verde, hay un cartel: Glenshiel. Al parecer en este paraje se libró una batalla, en la que participaron españoles junto a clanes escoceses, luchando por un motivo que aun no he descubierto (pero lo haré) entre montañas y ríos, donde ambos juegan a dibujar cataratas.
(Me encanta esta foto)

Nuestra última parada ha sido a las 15:30, y tontear sobre el pequeño puente de piedra nos ha abierto el apetito. Al menos a mí. Pero no es hasta media hora más tarde que encontramos el sitio perfecto para comer. Vamos por la pequeña carretera, como durante todo el camino, con la montaña a un lado y un lago al otro. Y al fondo, más montañas. Así fue como en el horizonte vimos una de las imágenes más conocidas de Escocia: sobre el lago había un islote en el que reposaba durante muchos años ya el castillo de Eilean Donan. Aparte de la belleza del castillo que, evidentemente, no es nada comparada a la del lugar, es un sitio con historia. Para los más cinéfilos (como podría ser yo) sabed que éste es el castillo en el que se rodaron varias escenas de la película Los Inmortales, Sí hombre, sí, esa de Christopher Lambert, en la que decían eso de –“Sólo puede quedar uno”. (con B.S.O. de Queen, entre las que destaco el “Who wants to live forever” y “Gimme the prize”).



Un lugar perfecto para comer, con las preciosas vistas al castillo y alrededores, dignas de las mejores fotos. Bueno, también hubo alguna que otra foto un poco más gañán. Y finalizando nuestra parada aquí salimos, a eso de las 17:45, hacia Portree, aunque vemos retrasada nuestra partida unos minutillos mientras Ángel conduce el coche por los aparcamientos.

Portree es una ciudad que se encuentra en la Isla de Skye. Supuestamente hemos de pasar por una aduana y pagar peaje, pero aquí no hay nada. Lo mejor es que desde las 18:00 que llegamos a esta isla, separada del resto del país y unida por un puente, no veo ningún peaje, así que mejor, y ya son las 18:40 y lo único que se ven aquí son borregos. Están por todas partes, y cuando digo ‘por todas partes’ no exagero, porque hace unos minutos no nos hemos comido uno de milagro. Para más INRI, no sólo nos encontramos borregos en medio de la carretera, sino que ésta además se encuentra aderezada por carteles que dan tanta confianza como el que sigue: ‘ONCOMING VEHICLES ON MIDDLE OF ROAD’ (‘Vehículos en sentido contrario por medio de la carretera’).

¡Llegamos! Son las 19:00, hora de tener alojamiento para la noche, pero no lo tenemos, así que hemos de buscar algo, pero ya. Por todas partes hay Bed&Breakfasts, pero de nuevo nos lo encontramos con los fatídicos carteles de ‘NO VACANCIES’ (‘No hay habitaciones libres’) ¡Aaarg! No pasa nada, es cuestión de seguir buscando. Y efectivamente, tras dar muchas vueltas, idas y vueltas, encontramos un lugar encantador, como no, un Bed&Breakfast algo alejado, pero bastante bueno.


Y tras, de nuevo, dar muchas vueltas, al fin encontramos un lugar donde comer. Es caro, como todo por aquí, pero no lo es tanto como el que vimos antes, que nos pareció bien hasta que vimos la carta y los precios, y un cartel que decía ‘SCOTTISH RESTAURANT OF THE YEAR 2004/05’ (‘Restaurante escocés del año 2004/05’). Al fin tenemos comida delante, ¡ñam, ñam!

La ruta de hoy (250 Kms.):

a) Oban

b) Fort William

c) Kyle Of Lockash

d) Glenshiel

e) Portree