¡Buenos días! ¡Otra jornada más! ¡Y seguimos viajando! Eso sí, lo primero es lo primero, y antes que nada nos corresponde un gran desayuno escocés. Cereales, zumo, tostadas, un croasant (o como carajo se escriba eso), un té (bueno, dos), y cuando estás harto, entonces llega el plato fuerte: tres lomitos, una salchicha (pero de las de aquí, en condiciones, no las cutres esas de paquetes), un huevo frito, pan y ¡champiñones!
Con todo ello en el estómago salimos de Portree a eso de las 9:20 en dirección hacia el norte, hacia Stuffin, para ver los acantilados, cataratas, montañas y mar rodeándonos, todo lo que el paisaje nos podía ofrecer. Hacia el norte, más hacia el norte, más aún, aunque no pensamos llegar allí, sino, como mucho, a las cataratas que he mencionado. Unas cataratas que dicen acarician el "Sound of Raasay", el mar que tenemos a nuestro lado, allá abajo, acantilado abajo. Nos esperan allá, al norte, donde el horizonte comienza a mostrar su más helado frío, su más helado carácter, pero su más cálida belleza.
Vamos con esa ruta por una carretera a la que jocosamente llamamos "camino de cabras", y no es para menos. Imaginaos, si es difícil conducir por la izquierda, añádele además ovejas (que se ponen por medio sin reparo) y vacas lanudas (menudas vacas... que te pasan por al lado y no veas lo que impresionan). Y ponle, además, acantilados. Y encima, un sólo carril para ambos sentidos (esto es lo mejor). Jajaja, menos mal que la carretera tiene unas zonas donde ensancha para que se ceda el paso, llamados "Passing place". Por cierto, aquí da gusto ceder el paso, porque la gente es muy amable.
Y así, tras varias paradas cortas, impresionados por el paisaje, llegamos a lo que los antiguos habitantes de la zona llamaban, en gaélico, "Creag an Fhèilidh" (gaélico que aún se utiliza por estas zonas). Es lo que en inglés se conoce como Kilt Rock. Son las diez y pico, pero aquí el tiempo no importa, no existe.
Y allí, en lo más alto, escribí:
"Impresionante. Vimos a nuestra izquierda agua, un pequeño lago, y el agua parecía divertirse marchando en dirección nuestra y escurriéndose hacia nuestra derecha, donde se podía adivinar grandes acantilados. Ahí están. Tienes ante tí la inmensidad que trae el aire, y su sonido. Pues hace música al cabalgar el viento en las rocas, y me parece oir las mismas canciones que viejos marineros, encantados, oyeron en boca de las sirenas, mitológicos encantos."
Pero al salir de allí vemos que el tiempo ha vuelto a colocarse tras nosotros, de modo que decidimos dar la vuelta, pues queríamos estar pronto en Elgol, al sur de la isla.
Así que, de vuelta. Miramos el agua entre las islas. El sol ahora asoma y el mar ya no es de plata, es dorado. Y estos paisajes son, de verdad, de los más preciosos que hemos visto... ¡Qué ganas de ver Braveheart, Rob Roy y hasta Los Inmortales...!
Bueno, pues recorriendo una carretera tan pequeña como encantadora llegamos, como era nuestro objetivo, a las 12:00 aprox. a Elgol. Resulta que teníamos contratado una expedición en barco para visitar la isla de Rum, y ver las focas que hay por los alrededores. Nos hace mucha ilusión. Y al llegar al pueblo nos quedamos algo extrañados, puens pensábamos que sería algo mayor, pero cuando vimos el cartel de bienvenida, tras éste sólo habían tres o cuatro casas, aunque bajando por una estrechísima carretera (un sólo carril, of course), habían, por lo menos, por lo menos, otras cinco o seis casas más, y junto a la costa, más abajo, otras tantas.
Malas noticias. El tiempo que nos ha acompañado hasta ahora parece que se presenta fuerte y peligroso, con lo que la predicción ha impedido que hayan barcos de expedición en estos días. ¡Oooh, qué decepción! Nos hemos quedado sin ver focas... bueno, no pasa nada, así nos ahorramos las 38 libras del viaje (que por cierto, no veas qué pasote), y el viaje hasta aquí ha valido la pena, ha sido precioso, y el ratillo que hemos estado aquí, hablando con otros viajeros, también ha estado muy bien. Pero bueno, partimos entonces ya, para salir de la Isla de Skye, en dirección hacia lo más al sur del enorme lago que rasga Escocia, el Lago Ness.
Mi padre me ha dicho que no vuelva a casa sin una foto de Nessie, el monstruo del lago, pero no sé si podré conseguirlo. Por ahora ya nos hemos parado varias veces jnto a la carretera a ver el lago, que es grande de narices (más bien largo de narices), y si miras a su horizonte, allá al norte, verás un agua oscura, pero brillante. Algo más hacia delante encontramos un punto alto y cerca del lago donde podríamos vigilar, a ver si sale Nessie, es el Urquhart Casttle (venga esa pronunciación, jeje, a ver como suena eso). Son las 14:45, buena hora para comer... si no fuera porque estos desayunos tan copiosos no te dejan ni un pequeño huequecillo en el estómago. Tal vez algo para una frutita y poco más.
Bueno, pues en el castillo este compramos una tarjeta que nos valía para entrar en varios castillos. Es la llamada Explorer Pass, y vale 20 libras (que no euros) el de tres días (válidos en un periodo de 5 días), pero como tenemos previsto visitar otros castillos más, aparte de más lugares, pues decidimos comprarla. Te vale pare entrar en más de 70 lugares de interés turístico en toda Escocia, y te viene una pequeña guía de ellos, así como un mapa de localización, y un curioso tríptico donde te pueden ir poniendo los sellos de los castillos que vayas visitando, algo así como el camino de santiago, jeje.
Mañana contaré algo más sobre este castillo y las leyendas que encierran castillos y lagos en toda Escocia.
La ruta de hoy (205 millas - 325 kms.)
b) Kilt Rock
c) Elgol
d) Inverness
e) Aviemore


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