domingo, 12 de octubre de 2008

Cuaderno de Viaje: Escocia 27 Septiembre 2008

Día 5.

Ya es fin de semana, y con ello, fin de la primera parte de nuestro viaje. Bueno, aun nos queda un día. Un día más en coche. A ver, os cuento. Teníamos previsto recorrernos el país los cuatro primeros días en un coche alquilado, y finalizar nuestra ruta en Edimburgo, la capital escocesa, donde pasaríamos el resto de días, incluyendo el fin de semana, cuando la ciudad está más cargada de vida.

Pero aun nos queda este día. Aun son las once de la mañana, y aun estamos en Aviemore, un lugar donde ni siquiera teníamos pensado parar, pero no nos arrepentimos para nada. Ayer nos lo pasamos genial. Ahora vamos más tranquilos, rodando hacia el sur, hacia nuestro objetivo de hoy: Edimburgo.

A la salida de Aviemore pasamos nuestra primera tormenta. El cielo está gris, pero un gris oscuro, que oculta las montañas, y los árboles, y todo. No es niebla, es gris oscuro, sólo eso. A pesar de parecer una buena, la verdad es que no era para tanto; sí, mucho gris y muchas nubes oscuras por todos lados, pero poca agua. El tiempo nos ha acompañado por ahora en todo el viaje, con un bonito sol (que no calienta como el del sur de Andalucía, pero es sol), algo de viento y fresco, pero una buena temperatura, y no nos ha llovido, exceptuando el miércoles por la mañana, en Glasgow, aunque eso casi que no era lluvia. Es, como lo suelen llamar por aquí, lluvia horizontal. Ahora la tormenta pasó, y seguimos con el solo allá al fondo, al horizonte, allá hacia Perth, donde vamos. Es bonito verlo tras la tormenta, ver el sol, allá en el horizonte, entre una banda de nubes, por encima, y una banda de montañas, por abajo.


Así en poco más de 40 minutillos llegamos a Pitlochry, donde nos habían comentado un lugar a parar. Paseamos unos instantes por el pueblo, pero decidimos ir directamente en busca de The Edradour, una destilería de wiski que se jactaba de ser la más pequeña del país (y así era). Allí en Pitlochry hay dos destilerías, una mayor en la que tenías que pagar si querías visitarla, y otra gratis. ¿Adivinais a cual fuimos?

En pocas ocasiones salimos los cuatro en la misma foto.


La verdad es que era un sitio curioso y encantador, un pequeño recinto en medio del cual corría un arroyo. Tuvimos la suerte de llegar justo cuando iba a comenzar una visita guiada. Nos guiaba un personaje muy peculiar, con el kilt y atuendo escocés, que nos dió a catar el wiski, nos contó la historia de cómo surgió la palabra wiski (eso es para contarlo en persona, no aquí) y ya casi al final nos instó a que acercáramos la nariz al tanque donde se realizaba la primera fermentación del wiski. Niños, no hagáis esto en casa. ¡Menudo colocón! ¡Y tan sólo aspirando! Uf, te deja un calorcito muy peculiar que sube por la naríz, entre los ojos, hasta lo más profundo del sentido. Un calorcillo similar al que permaneció un rato en nuestras bocas y gargantas, con la cata inicial... aunque esta vez era más intenso e inesperado.


Comentábamos que nos había gustado la visita cuando ya el reloj marcaba las 13:00 y el GPS marcaba la ciudad de Perth. Caminamos una media horita por ella, viéndola desde dentro, hasta que decidimos parar a tomar algo, en una cafetería de barrio llamada The Muffin Coffee Shop. Al parece esto resulta ser un "charity", que es un negocio, muy típico por aquí, cuyos beneficios van a parar a alguna asociación, en este caso contra el cancer. Pero irónicamente, sirven unas comidas grasientas que no ayudan nada a prevenir el cancer, así que dejo en el aire la idea para los paranoicos de que esto es todo un montaje, un negocio, jeje. Encima de todo, tenemos a la hija del excorcista detrás nuestra (pero mayor). Y además, llevamos un rato esperando nuestros tés, cafés, 'hot chocolates' muffins y applepies, y no llegan, y Ángel está empezando a hablar, como él dice, con ironía vengativa. ¡ah! menos mal, ya llegan... ¡A comer!

La ruta de hoy (170 millas - 275 kms.)

a) Aviemore

b) Pitlochry

c) Perth

d) Elcho Castle

e) Stirling

f) Edimburgo