Volviendo por York Street y cruzando la St. James Square puede observarse el monumento a Sir Walter Scott, altísimo, al que se puede subir por doscientos cuarenta y tantos escalones en espiral (previo pago de 3 libras).

Y subiendo por Hannover Street hasta llegar a George Street, nuestros estómagos andan buscando el Standing Order, un lugar donde comer a buen precio (recomendado también por Gema, como no), pero al llegar al sitio nos asustamos un poco, la verdad. Esto parece la Real Cámara de Comercio o La Bolsa o algo así, todo enmoquetado, de madera, con un techo digno de una mansión o castillo del que penden unas lámparas de araña. Apesta a carísimo que echa para atrás, pero ¡oh sorpresa! Los precios son tela de asequibles: Un menú de dos platos (bien grandes) por 7.95 libras y una pinta de Deuchars Caledonian por 1.95 libras, que la verdad, viendo como está el resto de bares, está genial. Pero es cuando entras en el lugar cuando realmente piensas que está genial. Si alguien visita la ciudad ésta debería ser visita obligada para el almuerzo. Además, la camarera es una versión escocesa de Bridget Jones con gran sonrisa y supersimpática.
Y subiendo por Hannover Street hasta llegar a George Street, nuestros estómagos andan buscando el Standing Order, un lugar donde comer a buen precio (recomendado también por Gema, como no), pero al llegar al sitio nos asustamos un poco, la verdad. Esto parece la Real Cámara de Comercio o La Bolsa o algo así, todo enmoquetado, de madera, con un techo digno de una mansión o castillo del que penden unas lámparas de araña. Apesta a carísimo que echa para atrás, pero ¡oh sorpresa! Los precios son tela de asequibles: Un menú de dos platos (bien grandes) por 7.95 libras y una pinta de Deuchars Caledonian por 1.95 libras, que la verdad, viendo como está el resto de bares, está genial. Pero es cuando entras en el lugar cuando realmente piensas que está genial. Si alguien visita la ciudad ésta debería ser visita obligada para el almuerzo. Además, la camarera es una versión escocesa de Bridget Jones con gran sonrisa y supersimpática.
Y hoy es la última noche en Edimburgo y en Escocia, pero antes que nada hemos de ralizar los preparativos del viaje de vuelta. Así que tras llegar al backpackers empezamos a buscar trenes o buses que nos llevaran a Glasgow y luego pillar otro transporte hasta Prestwick Airport. Todo parece carísimo ¡8 libras por una hora en bus! y es sólo la mitad del recorrido. Así que al final llamamos a Pilar, la chica de Reus que conocimos nada más bajarnos del avión en Prestwick, que ya lleva un tiempo viviendo por allí y suponemos que algo conocerá. Y efectivamente, nos comentó cual sería la mejor opción: fuimos esa misma noche a comprar billetes de bus hacia Glasgow, que al ir un día antes nos sale por poco más de 2 libras. Luego Pilar nos dijo que hay un tren que llega al mismo aeropuerto de Prestwick en unos 45 minutos y cuesta unas 3 libras ¡Todo arreglado!
Llegó la noche, la última noche. Y vamos a empezarla en el Buddy Mulligans, al comienzo de Grassmarket, donde tenemos música en directo, un chaval llamado Andy, con guitarra electro-acústica, buen hacer y buen cantar, que con una gran voz acaricia temas versionados de Beatles, Sheril Crow, Oasis...
"Envidiando al cantante por ver sus artes con la acústica y esperando algún día ser capaz de tocar la mitad de bien que él, me percato de que estas magníficas vacaciones están concluyendo. Mañana partiremos de nuevo a nuestra tierra. Añoraré estos momentos, esta comunión entre cuatro gañanes, esta convivencia genial entre ronquidos y risas (aunque no hay que olvidar esos cuescos y esos bailes escoceses). No lloraré aunque no querría volver tan pronto. Aquí todo es diferente y novedoso. Me pregunto si algún día me encontraré en el extranjero en condición diferente a la de turismo mochilero. Ojalá." [Javi dixit].
¿Quien puede ser este personaje? No, javi no, el de arriba. Pues es elemental, mi querido lector, y es que Sir A. Connan Doyle, creador de Sherlock Holmes nació cerca de Edimburgo.
Por cierto, una pinta ("a pint") se pronuncia /a paint/, no /a pint/. Aunque un poco tarde, es bueno saberlo.
Son las 23:30 cuando el tal Andy canta ahora "You can't always get what you want"... me encanta este tema de los Rolling Stones y todas las versiones que de esta canción se han hecho... "...but if you try sometimes, you might find, you get what you need"... Se me ponen los pelos de punta. Y sin palabras ante Yellow, de Coldplay. No diré que chica aparece ahora por mi mente, caminando por la playa; son recuerdos sin palabras. Una vez me dijo ella que caminaba sola por la playa, al atardecer, o al amanecer, escuchando esta canción y desde entonces, cada vez que escucho este tema, irremediablemente me la veo caminando sola por la playa, con el sol acariciándola en su despertar.
A media noche, casi con lágrimas en los ojos, abandonamos el bar que, por desgracia, puede que no volvamos a pisar, si acaso, hasta mucho tiempo. Y así pasamos al que probablemente sea nuestro último pub, el Finnegan's, un irlandés, también con música en directo, pero llegamos tardecillo y estaban justo con la última canción. Aun así, siempre hay tiempo para una TENNENT'S, una última cerveza. Nuestra última Tennent's, nuestro último concierto en un último pub, en nuestra última noche.
Y me quedé con la curiosidad de saber qué significa: "sin scéal eile".
Wooo, pues sí, la última noche pero no el último pub, pues nos cuesta trabajo irnos pronto a casita, y volvemos al pub anterior, al menos un ratillo hasta la 1 (porque nos cierran el pub). Es que anadmos casi con lágrimas en los ojos y no nos importaría alargar el "adiós" un poco más... mejor dicho, el "hasta luego", y menos en esta fantástica "LIVE MUSIC TONIGHT". Uno de nosotros pensaba irse al dormir (el lironcillo del grupo) pues ambos no habíamos dormido siesta por los preparativos de la vuelta y estábamos muertos, no como estos otros dos gañanes, que sí durmieron.
Yo dije que seguía "hasta el final", y Ángel, obligado por las pintas que ya cargaba Ernesto se apuntó también, como no. Nadie quiere que se repita el incidente de Inveraray, cuando se quedó en el hotel para dormir y se dió cuenta de su error tarde, cuando los tres cargaditos de pintas saltamos sobre él.
Así, de nuevo en el pub Biddy Mulligans, sonaron en manos y voz de Andy los últimos temas de la noche: "I won't back down", que creo que es de Tom Petty (*), aunque no sé si la he escuchado alguna vez en voz de Bruce Springsteen, tal vez apropiada para una despedida. Ese fue el final, aunque para escucharlo nos costó un "¡otra, otra, otra!", siendo acompañados nosotros por el resto de gente del bar, que curiosamente resultaron ser españoles. Hay muchos por aquí, como ya he comentado anteriormente. Y es que esta misma tarde, andando por Victoria street nos cruzamos con una pareja de españoles con las que nos paramos a hablar. Resultó que conocían a uno que Ángel conocía de allí, de haber estado hablando en el club (recordad que aquí los bares son de dos tipos: pubs y clubs) con una chica pelirroja que tenía toda la pinta de ser de allí, pero no era de allí... en fin, que ya hasta nos conocemos entre nosotros.
Por cierto, la noche no podía acabar de otra manera que nosotros ya en la habitación y alguno de nosotros soltando paridas por la ventana. Y ahora, eah! a dormí!

(*) Raquel fue la que me mencionó por primera vez a este gran artista, y desde entonces su música ha quedado permanentemente ligada a su recuerdo, al recuerdo de la chica del vestido rojo que no sé si algún día volveré a ver. Raquel, un beso enorme (aunque probablemente estas palabras no lleguen a tí).
"Envidiando al cantante por ver sus artes con la acústica y esperando algún día ser capaz de tocar la mitad de bien que él, me percato de que estas magníficas vacaciones están concluyendo. Mañana partiremos de nuevo a nuestra tierra. Añoraré estos momentos, esta comunión entre cuatro gañanes, esta convivencia genial entre ronquidos y risas (aunque no hay que olvidar esos cuescos y esos bailes escoceses). No lloraré aunque no querría volver tan pronto. Aquí todo es diferente y novedoso. Me pregunto si algún día me encontraré en el extranjero en condición diferente a la de turismo mochilero. Ojalá." [Javi dixit].
Por cierto, una pinta ("a pint") se pronuncia /a paint/, no /a pint/. Aunque un poco tarde, es bueno saberlo.
Son las 23:30 cuando el tal Andy canta ahora "You can't always get what you want"... me encanta este tema de los Rolling Stones y todas las versiones que de esta canción se han hecho... "...but if you try sometimes, you might find, you get what you need"... Se me ponen los pelos de punta. Y sin palabras ante Yellow, de Coldplay. No diré que chica aparece ahora por mi mente, caminando por la playa; son recuerdos sin palabras. Una vez me dijo ella que caminaba sola por la playa, al atardecer, o al amanecer, escuchando esta canción y desde entonces, cada vez que escucho este tema, irremediablemente me la veo caminando sola por la playa, con el sol acariciándola en su despertar.
A media noche, casi con lágrimas en los ojos, abandonamos el bar que, por desgracia, puede que no volvamos a pisar, si acaso, hasta mucho tiempo. Y así pasamos al que probablemente sea nuestro último pub, el Finnegan's, un irlandés, también con música en directo, pero llegamos tardecillo y estaban justo con la última canción. Aun así, siempre hay tiempo para una TENNENT'S, una última cerveza. Nuestra última Tennent's, nuestro último concierto en un último pub, en nuestra última noche.
Y me quedé con la curiosidad de saber qué significa: "sin scéal eile".
Wooo, pues sí, la última noche pero no el último pub, pues nos cuesta trabajo irnos pronto a casita, y volvemos al pub anterior, al menos un ratillo hasta la 1 (porque nos cierran el pub). Es que anadmos casi con lágrimas en los ojos y no nos importaría alargar el "adiós" un poco más... mejor dicho, el "hasta luego", y menos en esta fantástica "LIVE MUSIC TONIGHT". Uno de nosotros pensaba irse al dormir (el lironcillo del grupo) pues ambos no habíamos dormido siesta por los preparativos de la vuelta y estábamos muertos, no como estos otros dos gañanes, que sí durmieron.
Yo dije que seguía "hasta el final", y Ángel, obligado por las pintas que ya cargaba Ernesto se apuntó también, como no. Nadie quiere que se repita el incidente de Inveraray, cuando se quedó en el hotel para dormir y se dió cuenta de su error tarde, cuando los tres cargaditos de pintas saltamos sobre él.
Así, de nuevo en el pub Biddy Mulligans, sonaron en manos y voz de Andy los últimos temas de la noche: "I won't back down", que creo que es de Tom Petty (*), aunque no sé si la he escuchado alguna vez en voz de Bruce Springsteen, tal vez apropiada para una despedida. Ese fue el final, aunque para escucharlo nos costó un "¡otra, otra, otra!", siendo acompañados nosotros por el resto de gente del bar, que curiosamente resultaron ser españoles. Hay muchos por aquí, como ya he comentado anteriormente. Y es que esta misma tarde, andando por Victoria street nos cruzamos con una pareja de españoles con las que nos paramos a hablar. Resultó que conocían a uno que Ángel conocía de allí, de haber estado hablando en el club (recordad que aquí los bares son de dos tipos: pubs y clubs) con una chica pelirroja que tenía toda la pinta de ser de allí, pero no era de allí... en fin, que ya hasta nos conocemos entre nosotros.
Por cierto, la noche no podía acabar de otra manera que nosotros ya en la habitación y alguno de nosotros soltando paridas por la ventana. Y ahora, eah! a dormí!
(*) Raquel fue la que me mencionó por primera vez a este gran artista, y desde entonces su música ha quedado permanentemente ligada a su recuerdo, al recuerdo de la chica del vestido rojo que no sé si algún día volveré a ver. Raquel, un beso enorme (aunque probablemente estas palabras no lleguen a tí).




0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada