Por la tarde llegamos al fin a la ciudad conocida por tres nombres: Luxor, Tebas (no confundir con la Tebas griega) y Al-Uqsur, aunque en algunos escritos tienen otros nombres, como uno que me gusta mucho: "la ciudad de las mil puertas".

Aquí en Luxor tenemos dos templos muy importantes: los templos de Karnak y de Luxor.
El enorme templo de Karnak está dedicado al dios Amon-Ra, representado por un carnero, símbolo de Amon. Este templo es importantísimo por la peculiaridad de que todo faraón coronado debía construir parte del templo, para así completar este majestuoso templo.
Además, dicho templo es también importantísimo porque está inacabado y muestra así el modo de trabajar de la época, es algo así como una escuela de jeroglíficos atemporal...
El proceso para ilustrar las paredes era, una vez levantadas y pulidas éstas, la creación de una serie de cuadros mediante una plomada, para así tener una referencia de los tamaños. Posterior a estos cuadros un artista dibujaba con pintura roja los jeroglíficos que se acabarían representando, y que serían corregidos luego por el maestro con pintura negra. A continuación llegaba el escultor que se basaba en dicho boceto para hacer su grabado, y finalmente, se acababa pintando. La pintura era natural y usaban clara de huevo a modo de pegamento, para que ésta no se desprendiera. Y realmente es impresionante ver cómo aun perduran estos magníficos dibujos.
Conforme se iba realizando una parte del proceso, en los bajos de las pared y/o columnas, se iba creando una rampa para seguir por la parte alta de éstas (aunque en sitios cerrados se inundaba todo de arena). Así se alcanzaban las partes altas. Cuando se llegaba al final, se había completado la mitad del proceso anteriormente indicado, y el resto se completaba de arriba hacia abajo, retirando la rampa (o, en su caso, la arena). En este templo, dicha rampla aun permanece tras el pilono de entrada.
La avenida de los carneros es impresionante, y no sólo por lo que es, sino por lo que fue: un canal de comunicación, una enorme avenida de unos 2 kilómetros que unía dos templos hermanados: Luxor y Karnak, de modo que la mitad de la avenida la componían carneros y la otra mitad esfinges, que llegaban hasta la entrada al templo de Luxor. Cada año, alternándose, una barca trasladaba por dicha avenida una figura de un templo al otro y ahí se quedaba durante unos días.
Pasando el segundo pilono nos encontramos con la sala hipóstila, una sala de columnas donde dicen que dando vueltas alrededor de una columnas (la tercera de la fila de la derecha, junto al pasillo central... para los interesados) se pide para tener hijos; y allí se ve, a muy temprana hora, a mujeres pidiendo hijos, pues en ella aparece reflejado Min, el dios de la fertilidad. Nos cuenta Abdul, nuestro guía, que dando vueltas en un sentido se pide un hijo, en otro se pide una hija y saltando la columna para tener mellizos... vale, esto último va de regalo.
También hay por aquí otro lugar para dar vueltas, éstas en sentido anti-horario, para pedir salud: el famoso escarabajo, considerado un amuleto para el viajero, un símbolo del sol naciente que se ve reflejado en muchos jeroglíficos (como por ejemplo, en el nombre de Tutankamon).
Si viajais a Egipto os hartaréis de ver escarabajos de estos (¡ojo, no son los que cantan "let it be" o "yesterday"!), sobre todo cuando en los bazares casi que os lo metan por los ojos... ¡la, la! Shokran. ¡Salam!
Aquí en Luxor tenemos dos templos muy importantes: los templos de Karnak y de Luxor.
Además, dicho templo es también importantísimo porque está inacabado y muestra así el modo de trabajar de la época, es algo así como una escuela de jeroglíficos atemporal...
Conforme se iba realizando una parte del proceso, en los bajos de las pared y/o columnas, se iba creando una rampa para seguir por la parte alta de éstas (aunque en sitios cerrados se inundaba todo de arena). Así se alcanzaban las partes altas. Cuando se llegaba al final, se había completado la mitad del proceso anteriormente indicado, y el resto se completaba de arriba hacia abajo, retirando la rampa (o, en su caso, la arena). En este templo, dicha rampla aun permanece tras el pilono de entrada.
La avenida de los carneros es impresionante, y no sólo por lo que es, sino por lo que fue: un canal de comunicación, una enorme avenida de unos 2 kilómetros que unía dos templos hermanados: Luxor y Karnak, de modo que la mitad de la avenida la componían carneros y la otra mitad esfinges, que llegaban hasta la entrada al templo de Luxor. Cada año, alternándose, una barca trasladaba por dicha avenida una figura de un templo al otro y ahí se quedaba durante unos días.
Pasando el segundo pilono nos encontramos con la sala hipóstila, una sala de columnas donde dicen que dando vueltas alrededor de una columnas (la tercera de la fila de la derecha, junto al pasillo central... para los interesados) se pide para tener hijos; y allí se ve, a muy temprana hora, a mujeres pidiendo hijos, pues en ella aparece reflejado Min, el dios de la fertilidad. Nos cuenta Abdul, nuestro guía, que dando vueltas en un sentido se pide un hijo, en otro se pide una hija y saltando la columna para tener mellizos... vale, esto último va de regalo.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada