jueves, 4 de diciembre de 2008

Cuaderno de Viaje: Escocia 30 Septiembre 2008

Día 8: Last moments in "Scotlandia", first moments in "París".

Toca diana a las 9 de la mañana. Y lo digo literalmente hablando, pues es lo que suena en el despertador de Ernesto. Vamos por nuestros zumitos, cereales, croisants, tostadas, tés y todo lo que podamos comer para rentabilizar las dos libras del desayuno (es buffet libre) y saludamos de paso a un colega, asterix, y comenzamos a hablar de modo que una pareja junto a nosotros nos reconoció y vió que también éramos españoles, y en ese instante, una chica gallega también nos habló, y la pareja que dormía en la habitación de al lado... ¿pero todos españoles ? ¡eooo! ¿hay alguien en la sala que hable inglés?


Comienzan los nervios. No en vano, el bus que nos llevará a Glasgow llega con 20 minutos de retraso, y es que al parecer, la puntualidad británica no llega a Escocia, aunque tal vez sea que este país no quiere que nos vayamos, pues, además, nos despide y dice adiós (hasta pronto) con lágrimas a modo de gotas de lluvia. Y así, mirando a través de las ventanillas del bus dejamos atrás Edimburgo y a Javi y Ernesto, con los que nos reencontraremos un dia después, en Madrid.


Nuestro viaje de vuelta incluye el bus Edimburgo-Glasgow que tarda una hora o así (súmale el retraso) y luego vamos de la estación de autobuses a la de trenes, la Central Station of Glasgow, que está a un paseíto corto. Allí pillamos el tren hacia Prestwick, la localidad donde se encuentra nuestro aeropuerto. Es curioso que presentando la tarjeta de embarque, dicho tren sale más barato, por 3'10 libras (bueno, a nosotros nos valió la fotocopia del correo de confirmación de RyanAir).

Y en 45 minutos llegamos al mismo aeropuerto desde donde empezamos. Eso sí, 45 minutos para disfrutar el paisaje desde el tren, observar los interminables campos verdes, campos de golf (Escocia es la cuna de este deporte), las grandes masas de agua, oscurecidas por el nublado del día, que alterna con un brillante plateado, cuando el sol las acaricia. Siempre nos acompañó el agua en nuestro camino, pero no como lluvia, pues el tiempo, en general, se ha portado bastante bien.

Edimburgo - Glasgow - Prestwick Airport.

Et voilá! son las seis, que son las cinco. Cambio de hora (una hora menos) y llegada a Beauvais, en París... bueno, eso es decir mucho, pues Beauvais, como Prestwick, son localidades a unos 80 kilómetros de la capital (antes Glasgow, ahora París), donde hay un aeropuerto para compañías de bajo coste (aviso para viajeros, ¡que no haya despistes!). Éstes, Beauvais (pronunciado es más bonito y gracioso que escrito: /bové/), parece ser sólo para RyanAir, y esta compañía pone un autobús directo a París por 13 € sólo ida (al fin hablamos sólo de euros, no de libras). Me parece un pasote, y posiblemente se pueda uno ira a la homónima localidad cercana, que está ahí a la vera y pillarse un bus regular, pero la comodidad se paga, y que más dá... si ya vamos marchando hacia París.

Prestwick Airport (Scotland) - Beauvais Intnal. Airport (France).