miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cuaderno de viaje: Egipto 21/12/2008

Día 3 (parte 4). El viaje en calesa.

Hay que ver algo tan sencillo como un paseo en calesa y lo que puede dar de sí. Fue genial, empezamos tranquilos, vimos la calle principal, la estación de trenes (el edificio más nuevo que he visto hasta ahora), algún colegio y un par de iglesias coptas... pero lo mejor fue meternos por calles a cada cual más estrechas, llenas de gente realizando su vida: comprando, jugando al dominó, bebiendo té o fumando en cachimbas, en algún bar, charlando simplemente o arriesgando su vida caminando entre las calesas que van a toda velocidad, vamos, lo normal. Así llegamos a pasar incluso por un mercado, el conocido bazar de Al-Uqsur (Luxor), con pequeños y coloridos puestos de especias, desaliñados puestos de frutas y verduras, que se amontonaban de cualquier modo, e incluso puestos de algo extraño que no identificamos muy bien... unos hongos de azúcar o vete a saber qué eran.

(Bazar de Al-Uqsur. Imagen tomada de Wikipedia)

Así llegamos a una calleja extrecha, detrás del templo de Luxor, donde coincidimos gente de varios grupos para tomar té y fumar en cachimbas. ¡Qué lote de reir!. El día anterior le comenté a Javi que si veía a algún bollullero (paisano mío) sería ya pa'... pa'... vamos, ¡el colmo! Pues tanto no, pero casi, porque charlé con uno que es compañero de un colega bollullero, y es que estamos en todas partes. Es increíble, aunque ya estoy acostumbrado a este tipo de coincidencias.

Pero a la vuelta fue lo mejor. Íbamos en la segunda calesa y el tío empezó a picarse con la primera calesa, al trote, hasta que nosotros fuimos por un camino distinto, estrecho, oscuro, desconocido... nadie delante, nadie detrás... miro a Javi y me dice: -En verdad esto ya no me está gustando nada.- (y con razón) a lo que le respondo que no tiene buena pinta, no. Aunque bueno, confiemos en que al tío este se le pase las ganas de raptarnos. La verdad es que son momentos de acojone, aunque la adrenalina me hizo disfrutar.

(Tal vez esto refleje un poco la vertiginosa velocidad a la que íbamos)

El tío este no hacía más que decir: -Cuando finito en barco, mangare al caballo.- Y yo: -Sí, sí, cuando finito... sanos y salvos.- Al final acabó parando en un sitio, miro a Javi y le digo: -Illo, ¿a tí esto te suena de algo?- Pero al momento reconocimos el lugar y además vimos a la pareja que venía en la primera calesa, con más cara de susto que nosotros. Juas juas juas, la verdad es que fue bastante divertido, a pesar de haber campeado por nosotros la sensación de: ¡chungo, chungo!

Cuaderno de viaje: Egipto 21/12/2008

Día 3 (parte 3). Al otro extremo de la avenida.

Siguiendo la (ahora incompleta) avenida de carneros y esfinges llegamos al templo de Luxor, un lugar especial al tener en su interior templos de los tres cultos que han habido en el país: el del antiguo Egipto, el musulmán y el cristiano. Sí, cristiano. A ver, un poco de Historia.

Miles de años atrás por aquí andaban los egipcios con sus dioses. Luego llegaron los griegos, ya sabeis, Alejandro Magno y tal, dejando a Ptolomeo como faraón y asimilando culto y costumbres egipcias, como igual ocurrió con la llegada de los romanos, en lo que se considera el periodo grecorromano. Pero con la conversión del emperador romano Constantino al cristianismo, se extiende dicho culto también por Egipto. Y ya, finalmente, llegaron los musulmanes. Así, actualmente en torno al 90% de la población es musulmana, mientras que el 10% es cristiana ortodoxa (los llamados coptos), además de otras minorías. De este modo se puede decir que los verdaderos descendientes de los antiguos egipcios son realmente los coptos.

Frente al pilono de entrada tras la avenida de esfinges vemos un obelisco sin pareja (que no guarda esa característica simetría). Es éste que falta el famoso obelisco de la Plaza de la Concordia, en París. Y nos vamos adentrando entre la piedra iluminada en la noche, donde los bajorelieves tienen más que contar, en su juego de luces y sombras.

Es curioso que todas las estatuas de pie tienen adelantada la pierna izquierda ¿porqué?... bueno, ¿en qué lado está el corazón? Pues eso. Se trata de reflejar de ese modo un último aliento de vida. Además, todos tienen en las manos el sello del faraón, bien apretado para así mostrar mejor los músculos del brazo, como símbolo de fuerza. Por otro lado, se ve cómo en las estatuas sedentes el faraón posa las palmas de sus manos abiertas, relajadas, sobre sus piernas, a modo de tranquilidad por su buen gobierno.

Tras el patio de Ramses II nos encontramos uno de los muchos detalles que los sacerdotes tuvieron con el joven Tutankamón por volver al antiguo régimen multiteísta. Lo comento brevemente: Su predecesor, Amenophis IV, más conocido como Akenaton o "el faraón hereje", instauró un régimen monoteísta en el que sólo existía el dios Sol (Aton) y su única representación era la de los rayos del sol. Esto se reflejó en el arte más realista y menos idealista, que muestra figuras casi deformes, probablemente debido a una enfermedad genética, por la consanguineidad en los casamientos, sumado a la imposibilidad de mentir incluso en el arte. Pero además, sin dioses (o imágenes) a las que ofrecer ofrendas... vamos, que los sacerdotes vieron como se cerraba el grifo. Cuando Tutankaton pasó a ser Tutankamon y el regimen antiguo fue instaurado, los sacerdotes mostraron su agradecimiento (por ello la riqueza de la tumba de este faraón tan joven) para demostrar el poder del antiguo culto.


Tras las columnas de Tutankamón se encuentra una mezquita y al final del todo, restos de unos frescos de los apóstoles que indican que fue usado como capilla cristiana. El contraste es increíble. Pero ¿como es esto así? Pues resulta que en la época en la que Egipto era una provincia romana, en los orígenes del cristianismo, éste era perseguido; así que estos primeros creyentes aprovecharon los templos egipcios, que ya no se usaban.

Y a la vuelta al barco, un par de horitas para comer, descansar y luego salir en calesas aquellos que quisieran... Nosotros, evidentemente, quisimos. A ver por donde sale esto.

Cuaderno de viaje: Egipto 21/12/2008

Día 3 (parte 2). La ciudad de las mil puertas.

Por la tarde llegamos al fin a la ciudad conocida por tres nombres: Luxor, Tebas (no confundir con la Tebas griega) y Al-Uqsur, aunque en algunos escritos tienen otros nombres, como uno que me gusta mucho: "la ciudad de las mil puertas".


Aquí en Luxor tenemos dos templos muy importantes: los templos de Karnak y de Luxor.

El enorme templo de Karnak está dedicado al dios Amon-Ra, representado por un carnero, símbolo de Amon. Este templo es importantísimo por la peculiaridad de que todo faraón coronado debía construir parte del templo, para así completar este majestuoso templo.

Además, dicho templo es también importantísimo porque está inacabado y muestra así el modo de trabajar de la época, es algo así como una escuela de jeroglíficos atemporal...

El proceso para ilustrar las paredes era, una vez levantadas y pulidas éstas, la creación de una serie de cuadros mediante una plomada, para así tener una referencia de los tamaños. Posterior a estos cuadros un artista dibujaba con pintura roja los jeroglíficos que se acabarían representando, y que serían corregidos luego por el maestro con pintura negra. A continuación llegaba el escultor que se basaba en dicho boceto para hacer su grabado, y finalmente, se acababa pintando. La pintura era natural y usaban clara de huevo a modo de pegamento, para que ésta no se desprendiera. Y realmente es impresionante ver cómo aun perduran estos magníficos dibujos.

Conforme se iba realizando una parte del proceso, en los bajos de las pared y/o columnas, se iba creando una rampa para seguir por la parte alta de éstas (aunque en sitios cerrados se inundaba todo de arena). Así se alcanzaban las partes altas. Cuando se llegaba al final, se había completado la mitad del proceso anteriormente indicado, y el resto se completaba de arriba hacia abajo, retirando la rampa (o, en su caso, la arena). En este templo, dicha rampla aun permanece tras el pilono de entrada.


La avenida de los carneros es impresionante, y no sólo por lo que es, sino por lo que fue: un canal de comunicación, una enorme avenida de unos 2 kilómetros que unía dos templos hermanados: Luxor y Karnak, de modo que la mitad de la avenida la componían carneros y la otra mitad esfinges, que llegaban hasta la entrada al templo de Luxor. Cada año, alternándose, una barca trasladaba por dicha avenida una figura de un templo al otro y ahí se quedaba durante unos días.

Pasando el segundo pilono nos encontramos con la sala hipóstila, una sala de columnas donde dicen que dando vueltas alrededor de una columnas (la tercera de la fila de la derecha, junto al pasillo central... para los interesados) se pide para tener hijos; y allí se ve, a muy temprana hora, a mujeres pidiendo hijos, pues en ella aparece reflejado Min, el dios de la fertilidad. Nos cuenta Abdul, nuestro guía, que dando vueltas en un sentido se pide un hijo, en otro se pide una hija y saltando la columna para tener mellizos... vale, esto último va de regalo.

También hay por aquí otro lugar para dar vueltas, éstas en sentido anti-horario, para pedir salud: el famoso escarabajo, considerado un amuleto para el viajero, un símbolo del sol naciente que se ve reflejado en muchos jeroglíficos (como por ejemplo, en el nombre de Tutankamon).

Si viajais a Egipto os hartaréis de ver escarabajos de estos (¡ojo, no son los que cantan "let it be" o "yesterday"!), sobre todo cuando en los bazares casi que os lo metan por los ojos... ¡la, la! Shokran. ¡Salam!

Cuaderno de viaje: Egipto 21/12/2008

Día 3. Edfú pertenece a Horus.

Siguiendo rumbo por el Nilo hacemos una parada en Edfú donde se encuentra el templo de Horus, situado en la orilla occidental.

Horus, el dios protector, se representa por un halcón.

El hecho de situarse en una u otra orilla es muy importante. Tenemos dos tipos de templos: los templos de culto o los templos funerarios. Los primeros están dedicados a los vivos, y por ello se encuentran en la orilla oriental del Nilo, la orilla que ve nacer el sol, mientras que los segundos están destinados a los muertos y por ello se encuentran en la orilla occidental, donde muere el sol cada día.

Este templo es fantástico por su multitud de cámaras dedicadas a los distintos dioses. Cuenta la mitología que los dioses egipcios marcharon hacia una batalla contra los dioses hititas, pero debían dejar a alguien para proteger a las diosas y acabó quedándose el dios Min. A la vuelta de los dioses, vieron que todas las diosas se encontraban embarazadas, así que quisieron cortar el miembro a Min (era obvio quien había sido), pero las diosas mediaron y sólo se le cortó un brazo. Desde entonces es considerado el dios de la fertilidad.

Miles de años son demasiados para mantener la pintura, y aun así, encuentras recobecos donde aun quedan los colores originales, tinta natural extraida de plantas, rocas... y mezclada con claras de huevo que hacía las veces de pegamento. Y ahí están.

Una que me gustó bastante, a pesar de su mal estado de conservación, es la cámara de Nut, la diosa de la noche (que se suele acompañar de los dioses del aire y de la tierra), un cuerpo de estrellas que forma el cielo. Es bonito que en la parte interior de la puerta de los sarcófagos se suele pintar a ella.

Y recordando los pasadizos y cámaras, mientras escribo en mi cuaderno, tirado en la cubierta del barco, pasamos la esclusa de Esna (que salva un desnivel de unos 6 metros), en nuestra ruta hacia la maravillosa ciudad de Luxor.

He aquí un barco similar al nuestro... ¿o es el nuestro y yo estoy en otro? Espera que mire...

Cuaderno de viaje: Egipto 20/12/2008

Día 2 (Parte 2). Kom Ombo, un templo en la noche.

Es genial ver el Nilo desde el barco y es precioso ver anochecer navegando por el río. Y así llegamos a Kom Ombo donde visitamos de noche su templo homónimo, un templo de los clasificados como "grecorromanos", que resulta espectacular por la iluminación.

Este templo está dedicado a Sobek (dios con cabeza de cocodrilo) y a Horus (el dios protector con cabeza de halcón), pues el objetivo era reflejar el poder de los sacerdotes frente al peligro de los cocodrilos del Nilo (por ello esta dualidad divina del templo). De hecho, en las crecidas del Nilo, los cocodrilos subían por el nilómetro (un pozo para medir las crecidas... y los impuestos) y se cazaban y embalsamaban, para demostrar así el poder del templo por encima de este peligro.

El templo es famoso además por varios jeroglíficos muy interesantes. En algunos aparecen elementos tan curiosos e importantes como la primera receta, una caja donde se ven utensilios médicos o una silla para embarazadas (para ayudarlas en el parto).

En otro aparece un calendario. Los egipcios ya usaban calendario solar (en lugar del más extendido calendario lunar), de 12 meses separados en tres estaciones:

Cada estación tenía cuatro meses y cada mes, 30 días (divididos en 3 "semanas" de 10 días). Así, para indicar algún día se ponía el símbolo de la fecha, y el día, estación y número del mes dentro de la estación:


Cuaderno de viaje: Egipto 20/12/2008

Día 2. Convoy hacia Abu Simbel.

-¡Riiing, riiing! -¡Su pxtx ma...! ¡Las 2 y media! Pos nada, mochilita en mano (en mi caso el "raponchi") y ahí nos ves a todos con la almohada bajo el brazo. ¡y vaya si dormí! que así, arrellanado en dos sillones, en el bus, almohada a la espalda, se estaba del carajo, aunque había que estirar de vez en cuando. Por cierto, no sé si os acordáis de los atentados del 97 a un grupo de turistas (y la verdad es que no lo recuerdo muy bien). Pues desde entonces el gobierno obliga a realizar las travesías largas por el desierto en un convoy. Así pues, hemos de ir primero al punto de encuentro, y desde allí, 4 horas por el desierto hasta Abu Simbel.

Nos pilla de camino el amanecer, así que hago una parada para verlo. Una parada en mi sueño (iba frito) para ver uno de los soles más rojos de mi vida, sobre el ocre suave y agrietado del desierto. Es precioso. He visto incontables amaneceres, y este no es ni mejor ni peor, es sencillamente, precioso.

Y ahora un poco de historia: Egipto tuvo distintos enemigos a lo largo de su historia, de entre los que destacaron los hititas, procedentes de Asia, y al sur, los Nubios, que controlaban las tierras que el Nilo baña al sur de Egipto (el Alto Nilo), de modo que los egipcios "se vieron obligados" a plantarles batalla. Pasaron además otros pueblos con intenciones poco sanas (para los egipcios, claro), como los hicsos, que les dieron caña con sus carros de batalla, aunque fueron luego pagados con su misma moneda. Y luego llegaron los griegos con Alejandro Magno, que casándose con egipcias de la realeza (portadoras de la sangre real) coparon el poder hasta Cleopatra VII, nuestra Cleopatra (y la de César y Marco Antonio), a la que sucedió el imperio romano, convirtiendo el país en una provincia más.

Venga nenes y nenas, mañana más historia. Pues dos de estos pueblos, los asiáticos y los nubios, aparecen reflejados en los grabados de los templos de Abu Simbel, en la entrada, así que es bueno saber qué estamos viendo y porqué. Pero no hay que olvidar el templo que se encuentra a su lado, menor en tamaño, pero no menor en belleza: el templo de Hathor, un edificio construido también por Ramsés II, para su amada esposa Nefertari. Y en frente, el Nilo. Casi ná.

El interior del templo de Abú Simbel está lleno de hermosos jeroglíficos con escenas de la vida de Ramsés II, sobre todo de la batalla de Qadesh, el acontecimiento bélico más notorio en el amplio reinado de Ramsés II. Pero una de las características más importantes del templo es que el sol ilumina el rostro de Ramsés II, en el interior, los días 21 de Febrero y de Octubre, fechas de su cumpleaños y coronación (bueno, actualmente, debido al traslado del templo, este fenómeno se desplazó un día). También leí que este efecto continúa, iluminando tres de las cuatro figuras que se encuentran en el sanctasantorum, al final del templo. ¿Sabeis cuál es la que no se alumbra?, la de Seth, dios de las tinieblas, aunque esto aun no lo tengo confirmado.


Es genial estar aquí, me parece mentira... ¡joé, que es Abu Simbel! ¡ná má y ná meno! Al menos para mí es un sitio impresionante, un lugar especial, donde se ha realizado una de las obras más fascinantes: los templos fueron desmontados, desplazados pieza a pieza y vueltos a montar (por la construcción de la presa de Aswan). Un enorme proyecto de la UNESCO (detrás del templo hay una puerta por la que se accede a un museo que cuenta esta fascinante obra) en el que participó también España. Por ello, como agradecimiento, Egipto regaló el templo de Debod, que actualmente se encuentra en Madrid.

De vuelta al convoy, de vuelta a dormir otras cuatro horitas, y de vuelta al barco y ¡al fin esto se mueve! Ya vamos navegando con rumbo hacia el Norte.

martes, 30 de diciembre de 2008

Cuaderno de viaje: Egipto 19 Diciembre 2008

Día 1. Asuán (Aswan - GMT+02).

Partimos hacia Egipto y ya nos encontramos con el primer obstáculo... levantarnos temprano. Es que ayer salimos de bares por la Alameda, de despedida con algunos colegas y demás, así que hemos dormido por lo menos, por lo menos, cuatro horitas. ¡No pasa nada! tenemos AVE a Madrid en Preferente. No veas qué gozada, eso sí, te ofrecen tantas cosas que ni duermes (desayuno, café o té, periódicos, caramelos, polvorones... ¡uf, qué agobio!).

En fin, tras otras cuatro horitas y pico hasta Egipto y así llegamos a Aswan a la tarde, y lo primero es lo primero: el visado para que nos dejen entrar al país. Nosotros íbamos en grupo, de modo que los representantes de Royal Vacaciones se encargaron del visado. Al final no es más que una pegatina y un sellito en el pasaporte, pero por aquí hay mucha picaresca y a veces te cobran más de lo debido. Para que conste a exploradores solitarios, como indica un cartel allí mismo: VISA 15$.

En el mismo aeropuerto hay una ventanilla para el cambio de divisas (1€ = 7.9 Libras Egipcias), aunque se puede cambiar sin problemas en los bancos, porque, como dice nuestro guía, "esto no es España" y aquí no te cobran comisión. Con unos 50-80€ es suficiente para empezar, aunque el inconveniente es que te dan billetes grandes y es necesario tener cambio para las propinas y regateos en bazares... que aquí la propina es "el apellido" de cualquier cosa.

Y al montarnos en el autobús pagamos la primera novatada (aunque realmente no la pagamos). Es que había una pechá de maleteros que casi te quitaban la maleta para ayudarte a llevarla, eso sí, a cambio de propina... ¿cuanto? Esa es la gran duda, pero creo que 1 L.E. está bien.

Del aeropuerto a Asuán habrá unos 15-20 minutos en bus, que aprovechamos para ver algo de la ciudad, el río Nilo, la famosa Isla Elefantina, y conocer a nuestro guía, Abdul (una gran persona y genial guía, la verdad, simpatiquísima persona a la que, como a todos los compañeros, se les coge cariño). Ya nos dá nuestro primer susto, pues mañana visitaremos Abu Simbel y debemos salir temprano con el convoy, así que tenemos que levantarnos ¡a las 2 y media! ¡Aaarg! Y nos dice Abdul: -"Usted se preguntará cómo se levanta a las 2 y media... ¡fácil!, se lleva almohada al autobús." Pos mira tú qué gracioso el nota.

Pero no importa (duermo bien en casi cualquier parte). Y así llegamos a nuestro barco, el Nile Crown II, y a nuestro camarote, el 412, donde lo primero que hice fue abrir la ventana y ver que ahí, bajo mis pies y bajo mi mirada estaba el llamado "río de la vida", el río Nilo.

P.D.: Para aquellos ojos vagos que no deseen leer tanto, les marcaré el texto en varios colores. Así contaré mis historias en negro, consejos y guía de viaje en verde, mitología en azul y arquitectura, historias y demás, en rojo, para que os la podáis saltar sin problemas. :)

domingo, 28 de diciembre de 2008

Nos vemos en El Cairo.

¡Sí! Uno de mis viajes soñados al fin lo llevo en mi corazón y en mis recuerdos, no entre mis deseos: Egipto, ya te tengo. Recien llegado de El Cairo y recordando aquellos buenos momentos, quisiera compartir mi cuaderno, como siempre, poco a poco.

Contar mi historia y la de los que caminaron conmigo, bien contemporáneos, bien de hace miles de años; mis vivencias, mitología, arqueología, arquitectura, cultura e historia, y como siempre, una simplona guía de viaje. Escribir, a fin de cuentas, un viaje.

Éste además es especial porque ya de pequeño era añorado por mí, yo, que me crié entre tebeos de Astérix, que poco a poco me acercaron a la cultura clásica, y de ella pasé a la antigua cultura egipcia. En su momento conocía y podía descifrar hasta algunos jeroglíficos, y ahora ya, casi olvidado el pasado, tengo la oportunidad de recordarlo, y recordar con ello mi infancia... y la infancia de la civilización misma, las artes y las ciencias...


Así, de vuelta, puedo decir que este viaje no ha cambiado mi perspectiva, sino, como cualquier buen viaje, me la ha ampliado.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Cuaderno de Viaje: Madrid 01 Octubre 2008

Dia 9. Punto de Salida, punto de llegada: Madrid.

Bueno, de París ya nos despedimos (volveremos) y saludamos ahora con un abrazo a Madrid, y a nuestros colegas que vienen a recogernos (en coche, qué alivio), Javi y Antonio. El avión llegó con retraso, y yo había quedado con kristin y ya iba tarde (como siempre).

Kristin es una chica alemana que estuvo en Sevilla por tres semanas para aprender español, y la conocí de casualidad en un puesto de Sevici en la Alameda, le comenté que se viniera con unos amigos a tomar unas cervezas y se apuntó. Es genial, muy simpática y divertida y quedé con ella varias veces más, por la Alameda, en la inauguración de la Bienal de Flamenco, donde conocí a Erick, Sara y otros amigos alemanes; en el festival Alamedeando; incluso la animé a que viniera un día a hacer piragüismo, pero se encontraba mal de la garganta y no pudo, lástima. Pos suerte sí se apuntó a la feria de mi pueblo (Bollullos del Cdo., para los que no lo sepáis aún), donde nos lo pasamos genial. Bueno, pues ella volvía a Alemania y hacía parada de dos o tres días en Madrid, de modo que ella se iba y yo volvía (como cantaba Sabina, "allá donde se cruzan los caminos"), así que decidimos quedar a modo de despedida.

Pues eso, después de una necesitada ducha (estaba bien cansado del viaje) y de decirle a mis colegas que eran unos rajaos por no venirse, cogí el metro y me fuí casi a la otra punta de la ciudad, cerca de Sol, al Cats Hostel (precioso, por cierto), donde me encontre un panorama de lo más internacional.

En la puerta de dicho hostel estában tomando unas cervezas Kristin, Erick y otros amigos de lugares tan dispares, como Turquía, Israel, Francia, Brasil, Alemania, Korea, Italia, Australia y seguro que algún otro país que no recuerdo (eran tantos...). Y allí me incorporé, como uno más. Me hizo gracia que en un principio no se creían que yo era español, hasta que, evidentemente, me escuchaban hablar (tambien empecé a poner un poco de acento andaluz, ¡que se note!), pero es que, como tengo el pelo rubito y esa noche más aun, además de largo, y piel clara, y no sé, que daba el pego.


Fue una noche genial que llegaba a su fin cercana ya las 4 y media, hora en la que no hay metro... y yo tengo que ir a la otra punta de Madrid... uf. Así que me propusieron colarme en el hostal. Sí, por la cara, colarme haciéndome pasar por un guiri más. Con mis dotes interpretativas subí, en medio del grupo, disimulando, haciendo gestos como diciendo: "qué frío tengo y qué ganas de irme a mi camita", juas juas juas. Cada vez que alguien entraba en la habitación yo pensaba "que no sea esta su cama, que no sea esta su cama...". Y al día siguiente fué aun más descarado, porque para que te den el desayuno necesitas una pulserita, así que Erick me dejó la suya después de haber pedido su desayuno, y yo actué como un guiri, tratando de no hablar mucho, como si el mundo corriera demasiado rápido a mi alrededor y yo sin enterarme, hablando con acento extrajero las pocas palabras que decía: "tí, pour favourr", "grrashcias"...

Luego me despedí de Kristin, Erick y el resto y me fuí a casa de Antonio, y allí me quedé un día más, esta vez disfrutando ya de la tranquilidad de no hacer nada... mmm qué gozada, cerrando así (qué mejor modo) uno de mis mejores viajecitos.

P.D.: En un futuro haré una mini-guía de viaje por Escocia con rutas, recomendaciones y demás, a partir de mis experiencias.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Cuaderno de Viaje: París 01 Octubre 2008

"Si son las 12 esto es la Concordia".

Hace tiempo ví una alocada comedia en la que un grupo organizado de estadounidenses realizaban una excursión por Europa. En dicho filme, titulado "Si hoy es martes, esto es Bélgica" (muy bueno para las sobremesas) las visitas se sucedían una detrás de otra casi sin tiempo para respirar. La verdad, no queríamos una visita como la de la peli por París, y aunque parezca lo contrario, realmente íbamos caminando y admirando la ciudad, deteniéndonos muchas veces (Ángel se hichaba a hacer fotos, lo cual es genial, porque así puedo ilustrar el viaje) y parándonos algunas veces con, quizás, demasiada tranquilidad (es que sentado en el jardín de las Tullerías se está "exquiso", como diria un colega).

La verdad, viendo lo que anduvimos y visitamos ese día, parece que llevábamos un cohete a la espalda:


A Hotel de los Inválidos y Église Saint-Lous des Invalides (10:00).
B Campos de Marte (10:45).
C Torre Eiffel.
D Palais de Chaillot (11:00) y Trocadero.
E Arco del Triunfo y Campos Elíseos (11:20).
F Petit et Grand Palais.
G Plaza de la Concordia.
H Jardin des Tuileries (12:30).
I Arco de Carrousel y Museo del Louvre.
J Paseo por el Sena e Isla de la Ciudad.
K Librería Shakespeare & Co. (13:00).
L Notre Damme (13:40).

Y tras esto, nuestra vuelta a Montmartre (14:30), vuelta a la plaza Porte Maillot para tomar la lanzadera que nos llevaba al Aeropuerto de Beauvais, y de ahí, a Madrid.

Parece esto una ruta sobre "cómo conocer lo básico de París en una sóla mañana". Evidentemente esto no es más que una avanzadilla, pues decidimos hacer escala en París alargando la estancia a un día, en lugar de un par de horas (todo esto debido a los cambios de última hora por problemas con los billetes de RyanAir; da igual, al final salimos ganando), pero está claro que para conocer la ciudad hay que quedarse más tiempo aquí. Lo que sí me gustó es que tan sólo íbamos caminando y con ello viendo lo que nos íbamos encontrando; y lo que no me gustó es que un darjeeling cueste 6.50 €. Un pasote.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Cuaderno de Viaje: París 01 Octubre 2008

Dia 9. Día 2 en París.

Nos levantamos temprano... y tenemos delante (aparte del desayuno) una tesitura: es temprano y tenemos hasta la una o las dos de la tarde para visitar la ciudad, de modo que podemos tomarnoslo tranquilo y visitar sólo algunas cosillas, o simplemente andar y visitar lo que podamos y ya está. Al final decidimos la segunda opción, así que dejamos las mochilas en consigna del hostal, y allá va nuestra visita (una guía rápida para ver París en una mañanita).

Como estábamos en Montmartre y debíamos llegar a un punto bastante lejano a nuestra posición inicial (r0 = r(t0)), tomamos el funcional metro parisino hasta nuestro punto de origen, junto al Hotel de los Inválidos.


Aquí se encuentra la Église Saint-Louis des Invalides donde una escultura indica la morada de la tumba de Napoleón Bonaparte.


Al salir de allí caminamos hasta los Campos de Marte, con una parada en una pequeña panadería de la calle que nos llevaba a nuestro destino, y fue ahí donde dió lugar mi primer intento de comprar en frances (un dulce de chocolate) siendo todo un éxito. ¡Ole!


Así pues, llegamos a los Campos de Marte y pudimos al fin admirar (de cerca) la fabulosa Torre Eiffel (que ya se veía de lejos desde muchos puntos de París). Evidentemente no tenemos tiempo de visitarla, pero ya vimos que se puede subir hasta las once de la noche, así que nos dijimos que volveríamos a pasar por allí, y esta vez no sólo a admirarla desde abajo, sino también desde arriba, desde lo alto, de noche, la torre y toda la ciudad.


Cruzando el río Sena, alcanzamos el Palais de Chaillot, que hacía las veces de puerta hacia el barrio de Trocadero, cuya calle principal nos llevaría directo al Arco de Triunfo de París. Allí, tras el palacio, en una esquina de la calle Trocadero, sentada en una cafetería, estaba ella, fantástica y guapísima como sólo ella: Inés Sastre. Bueno, otro monumento de París, aunque este es importado.


Caminando unos veinte minutillos llegamos al magestuoso Arco de Triunfo. De verdad, encontrarse en su base es impresionante, es enorme, es fantástico. Y cuando puedes apartar tu hipnotizada mirada de tan grandioso monumento, vuelves la mirada hacia los no menos grandiosos Campos Elíseos.


Los Campos Elíseos no son sólo magestuosos de por sí, sino también por los edificios que lo adornan, como el pequeño palacio y el gran palacio. De verdad, ambos igual de impresionantes. Es que esto es todo precioso.


En aquel momento, visitando el Petit Palais, le comenté a Ángel algo que le gustó: el síndrome de Stendhal, por el que se sufre elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión... cuando te expones a una sobredosis de belleza y arte. Y es que era fantástico verle tan fascinado, no en vano allá donde estábamos no era para menos.


No olvidar tampoco la Plaza de la Concordia, el lugar donde se asienta el famoso obelisco de Luxor. Es además una plaza en la que, mires donde mires, ves sólo lugares de ensueño.


Bajando por los Campos Elíseos, se llega al Jardin des Tuileries (vamos, los Jardines de las Tullerías, que traducido sería: jardines de los tejares).


Estos jardines estaban rematados por un arco de triunfo, el Arco de Triunfo de Carrousel, más humilde que el anterior, pero no menos hermoso, que hacía de puerta al museo del Louvre. El edificio en sí ya es una obra de arte, y lo que contiene... lo que contiene no lo vimos, porque yo necesito al menos tres días para verlo, y prefiero pasar de largo a entrar para ir con prisas, eso sí, pasar de largo con la promesa (una vez más) de que volveré.



Paseando por el margen del río, entre pequeños kioscos que me recordaban mi infancia de Astérix, uno de los pilares de mi educación (a pesar de que esto suene a trola), llegamos a la isla de la ciudad. En primer lugar decidimos cruzar la isla, pues nuestro objetivo estaba claro: la librería Shakespeare & Co.

(joé, esta foto es típica de turista... no es gran cosa, si no fuera por el sitio.)

Ya hablé de esta librería una vez, y estaba deseando ir allí personalmente. Además, había ido contando cuidadosamente a Ángel la historia de dicha librería, poco a poco, conforme nos íbamos acercando, de modo que tenía muchas ganas de ver tan extraordinario lugar.


Vaya si nos gustó. Nos llevamos allí unos cuarenta minutos, entre el caos de libros, entre camas y máquinas de escribir. Encontramos libros firmados por los propios autores, y otros dedicados, y algunos en la segunda planta, en lo que parece el despacho, rodeado de libros que no se venden, pero pasas por el lado y se viven. Entiendes porqué no se venden. Son demasiado especiales.




Pero nuestro camino ha de seguir, y hemos de volver a cruzar el río por la isla de la ciudad, parando, como no, en la Catedral de Nuestra Señora (Notre Damme) de París.


Al salir de Notre Damme compramos un par de bocatas para el almuerzo y, evidentemente, tiene que ser hablando francés, así que: segundo intento de comprar en francés; de nuevo un éxito. Vamos, no es que fuera un diálogo muy profundo, pero tenía tan oxidado el idioma que un diálogo tan simple ya me resulta un logro y una alegría. Ahora no hemos de demorarnos, pues hemos de volver al hostel en Montmartre.

En el metro, de vuelta, le digo a Ángel que mire a cualquier parte del vagón y me diga si no hay una mujer que no le guste; todas, de cualquier edad, son preciosas, y muy naturales, es genial. Es como pasear rodeado de muchas "Carla Bruni" (me gustaba más cuando no salía tanto en las noticias, tan sólo en aquella deliciosa, suave y aromática canción: Quelqu'un m'a dit)

"Pasear por París es como pasear continuamente por una pasarela de moda, llena de guapísimas mujeres".

Fotos cortesía de Ángel (http://picasaweb.google.es/angelitoxz/ParS#).