Día 2. Primera parte: De Hierbas, cervezas y molinos.Nueve treinta de la mañana: primer amanecer en Amsterdam. Y la luz llega por la enorme cristalera que cubre la cabeza de Manu, un techo que a las 6 ya no deja dormir. Tuvimos mucho cachondeo con ello, pues él se fué corriendo a por esa cama, pensando que era la mejor, y ¡zas! ¡chasco!
Al despertar, un rato en la estupenda y verdísima terraza, al fresco... así acabo de despertarme. Y con los sentidos ya despiertos amanece también el hambre, así que una duchita y salimos en busca de comida. Encontramos un pequeño lugar en una esquina en la calle Willemsparkweg, llamado
mech (make&take) un sitio muy bonito aunque austero, o al revés, con unos enooormes sandwiches (el mío, el de
pastrami) y zumos naturales de medio litro. Un desayuno campeón y riquísimo que parece caro antes de verlo, pero después de comerlo... mmm ¡yummy!

¿Sabeis donde vamos, no? Pues sí, con la línea 2 en dirección al centro bajamos en la parada más cercana a la
Plaza Dam (uno de tantos "centros" de la ciudad) y una vez allí, buscar el
Amnesia Coffeeshop (
recomendable). Por entonces, caminamos por el centro histórico, edificios imponentes y casa que se asoman a la gente y se inclinan para saludar a todo aquel que camina por la calle. Recogen la gran noria de la fiesta de ayer, y la gente ya pasea como si el día anterior no hubiera pasado nada, rehaciendo sus vidas.

En el Amnesia se está de lujo, con unas mesas en la puerta y un banco para reposar, fresco el aire y columna verde a mi derecha. Nos sentimos confortables aquí junto al canal, en una apacible esquina en el cruce con la calle Bergstraat, donde un graffitti nos mira, cómplice.
Para aquellos que llegan a Amsterdam únicamente para visitar coffeeshops, por experiencia he de decir que el mejor momento para los negocios es por la mañana (frente a la noche). Otro consejillo para viajeros: frente a la Centraal Station se pueden comprar bonos de transporte que resultan más ecónomicos que los billetes univiajes. Así, éstos salen a 1.60 € por viaje (que se compran dentro del tran) mientras que un bono de 2 días nos salió a 11.60 €. Lo bueno de este bono es que puedes pillar tranvías, buses e incluso algunos servicios de barcas (con el bono te dan una pequeña guía con los transportes que puedes hacer, a los que se le añade además descuentos en restaurantes, museos, etc.; a nosostros nos vino genial para la Heineken Experience).

Andamos ahora buscando un lugar especial, aunque en mi mapita tengo apuntado mal el sitio, así que tenemos que dar una vuelta y un tran de más, pero llegamos.
Allá, en un cruce de canales, hay un molino y junto a éste una cervecería llamada Brouwerij't IJ. Es una "brewery" (nunca sé como traducirlo exactamente, si "destilería" o "cervecería" o "fábrica de cerveza" o no sé) donde tienen una cerveza artesanal que hemos de probar. Y estando en las mesas que tienen en la estupenda terraza exterior, y después de probar (
a unos 2 € cada una) la
PLZN (pilsen) y la
NATTE (tostada muy suave), con algo de gouda holandés, nos llaman por si queremos hacer una ruta gratis por la "brewery" ¡genial!
(Éste es uno de los pocos molinos que quedan de este tipo. Junto a él está la cafetería que se ve en la foto, y tras éste, la cervecería del avestruz.)Apuramos nuestras cervezas y entramos... bueno, no todos, que Manu, empanao, se ha quedado fuera, pero se lo comentamos al nota de la visita guiada y le dejó entrar, jajaja.

La visita está bien y la cerveza, mejor aún, así que nos compramos unos estuches con seis variedades de la cerveza que aquí se produce. El nota de la brewery nos comentó algo acerca de la historia del huevo de Colón (Columbus, en inglés)... pues resulta que una de estas variedades de cerveza se llama Columbus en honor a ello, porque es algo fuerte y cuando la bebes "lo ves todo claro".
Leyenda de colores:
-guía de viaje-
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