lunes, 11 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Amsterdam 2 Mayo 2009

Día 3. Primera parte: Estrella roja, barrio rojo.

Sábado 11:00, desayuno en Vondelpark. Pan de panadería que nos costó elegir, entre tantos panes, y algo de fiambre y gouda holandés para rellenar los bocatas. ¡Aquí se está de lujo!

Hay que recabar fuerzas, que hoy tenemos pendiente la Heineken Experience, una visita por la fábrica de Heineken por 15 euritos que incluía (detallazo) un par de cervecitas. Realmente aquí no hay mucho que ver, pero se pasa un buen ratillo.

Ésta, la Heineken, es una cerveza agradable para aquellos que no les gusta la cerveza, por su suavidad, muy "bebible". A mí me gusta, aun sin ser de mis preferidas, pero tampoco está mal, siempre que esté fresca, eso sí. Es curioso como en las distintas variedades de cervezas hay que tener en cuenta cosas como la temperatura a la que se sirve o el vaso o copa donde se bebe, y ésta yo la bebo muy fría (entra como agua) y en botellín. Es lo que pega. Por ahora, aprovecharé para disfrutarla (aquí las ponen en vasos de media pinta) hasta que llegue la parte belga de nuestro viaje ;)

Estrella roja, fondo verde, cerveza amarilla... ¿no son estos los colores de Bob Marley?... Ahora le veo relación a todo. ¬¬

Tras esperar una pechá de tiempo a que Fidel haga sus compritas (en verdad a mí no me molan mucho los souvenirs de compromiso) vamos al mercado de las flores.

Manu, gui y yo lo vemos un par de minutos y nos vamos a un coffee que hay por aquí cerca, dejando a Jose y a Fidel entre flores y capullos (lo siento, es que el chiste estaba a huevo), y entre guiris y regalos. Lo que no nos dijeron es que realmente hay algunas bellezas increíbles en el mercado de las flores, juas juas juas.

Bueno, nosotros por entonces ya habíamos llegado al Bushdocter (las escaleras del sitio este, como casi todas las casas de Amsterdam, eran mortales) y allí nos quedamos un ratillo hasta que callejeamos un poco para encontrarnos con esta gente, que como no aparecen, pues nos vamos a seguir pateándonos las calles. Así llegamos al Nieuwmarkt, un edificio que antiguamente era únicamente un par de torres que hacían las veces de puerta a la ciudad, tras la que se incorporaron nuevas torres dando forma así al edificio actual, junto al que se construyó una plaza para situar un mercado. Por allí cerca estuvimos deambulando, y un par de vueltas después, Manu se sorprende al ver de nuevo la misma plaza. :)

Y unas calles más allá, el Red Light District (el barrio rojo), con la portada del Casa Rosso bien a la vista, y el ambiente rojizo a orillas del canal.

Leyenda de colores:
-guía de viaje-