Nos encontramos a los dos perdíos estos (Fidel y Jose), que tras pasar por el mercado de las flores y dar una vuelta por la ciudad, fueron al hotel y (gracias os doy) nos trajeron los abrigos... ¡ay mi chupa de cuero, añorada! que ya estaba empezando a hacer frío, y quedaba la noche. Pues ya con ellos, tras varias indecisiones, callejones estrechos con pequeños garitos y sus característicos personajes de estos rincones, al fin entramos en un local de madera con música de Harlem y una gran pantalla donde retransmiten el partido. Sí, el partido; os recuerdo que hoy hay un Madrid-Barcelona que algunos por aquí tienen ganas de ver y la verdad es que a mí me apetece. Por cierto, antes de continuar... como consejillo siempre es mejor evitar los coffee para turistas, que suelen ser los que están en el centro, pero estos, detrás de la catedral, parecen realmente auténticos. Auténticos por el local en sí, pero auténtico por la gente que lo frecuenta, esos parroquianos jóvenes, y porque están algo escondidos, y eso hace que me parezcan más auténticos, no sé, tal vez sea mi predilección por esos baretos cutres que te encuentras en todas las ciudades donde, en buena compañía, disfrutas tu cerveza mucho más.
No nos queremos ir de Amsterdam sin visitar uno de los mejores coffeshops de la ciudad, el Green House (el bueno, en Tolstraat), así que cerca de las once de la noche, corriendo por la hora, encontramos al fin el sitio, tran y caminata a través. Sinceramente, creo que es el mejor de todos, un sitio genial que, también por la hora, está tranquilísimo.
Está bien finalizar las cosas que se empiezan, ir atando cabos y cerrando círculos. Nuestro círculo comenzó en el Katsu Coffeshop, y es aquí donde se cierra, en este pequeño coffee de barrio, tan acogedor e interesante. Situado en una calle peatonal, llena de restaurantes, pubs y pequeños "take away" de pizzas, fries y kebabs (al fin pillamos uno de estos para cenar). Un lugar con una marcha especial que hoy sábado la muestra con todo su esplendor, y con el que apreciamos la autenticidad del Katsu, y por ende, la autenticidad de Amsterdam.
Leyenda de colores:
-guía de viaje-


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