lunes, 11 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Amsterdam 2 Mayo 2009

Día 3. Segunda parte: Pan y circo. Y la última noche.

Nos encontramos a los dos perdíos estos (Fidel y Jose), que tras pasar por el mercado de las flores y dar una vuelta por la ciudad, fueron al hotel y (gracias os doy) nos trajeron los abrigos... ¡ay mi chupa de cuero, añorada! que ya estaba empezando a hacer frío, y quedaba la noche. Pues ya con ellos, tras varias indecisiones, callejones estrechos con pequeños garitos y sus característicos personajes de estos rincones, al fin entramos en un local de madera con música de Harlem y una gran pantalla donde retransmiten el partido. Sí, el partido; os recuerdo que hoy hay un Madrid-Barcelona que algunos por aquí tienen ganas de ver y la verdad es que a mí me apetece. Por cierto, antes de continuar... como consejillo siempre es mejor evitar los coffee para turistas, que suelen ser los que están en el centro, pero estos, detrás de la catedral, parecen realmente auténticos. Auténticos por el local en sí, pero auténtico por la gente que lo frecuenta, esos parroquianos jóvenes, y porque están algo escondidos, y eso hace que me parezcan más auténticos, no sé, tal vez sea mi predilección por esos baretos cutres que te encuentras en todas las ciudades donde, en buena compañía, disfrutas tu cerveza mucho más.

La verdad es que no recuerdo el nombre del bar en el que acabamos metiéndonos, pero es curiosísimo. Aun tiene adornos naranjas del Q-Day, bolas cutres de espejitos, de esas de las discos, lucecitas de los chinos, un estilo norteamericano, taburetes de leopardo bajo las luces violáceas de la barra, decoración de pub irlandes y un enorme tigre de peluche por allá arriba. Y la camarera (increíble). Y el gato; que resulta que hay un gato sobre uno de los taburetes de loapardo, tranquilo como él sólo, aguantando como si nada la música, los goles y la gente. Y así, ocho goles después (creo que bien repartidos) salimos y nos volvemos a dividir, algunos a hacer turismo rojo nocturno y otros a hacer turismo verde nocturno... ¡qué lío!

No nos queremos ir de Amsterdam sin visitar uno de los mejores coffeshops de la ciudad, el Green House (el bueno, en Tolstraat), así que cerca de las once de la noche, corriendo por la hora, encontramos al fin el sitio, tran y caminata a través. Sinceramente, creo que es el mejor de todos, un sitio genial que, también por la hora, está tranquilísimo.

Es curioso además que el de la barra, nada más entrar y sin pronunciar aun palabra ya nos pregunta: -"¿Españois?"-. se miran Manu y Guille y dicen: -"¿Pero porqué? ¿cómo lo sabe?"-, a lo que responde: -"No sé, tenéis cara de españoles"-. Vale, es obvio. Por cierto, seguimos con hambre. Y yo además tengo mucha hambre.

Está bien finalizar las cosas que se empiezan, ir atando cabos y cerrando círculos. Nuestro círculo comenzó en el Katsu Coffeshop, y es aquí donde se cierra, en este pequeño coffee de barrio, tan acogedor e interesante. Situado en una calle peatonal, llena de restaurantes, pubs y pequeños "take away" de pizzas, fries y kebabs (al fin pillamos uno de estos para cenar). Un lugar con una marcha especial que hoy sábado la muestra con todo su esplendor, y con el que apreciamos la autenticidad del Katsu, y por ende, la autenticidad de Amsterdam.

(Recuerdos del primer día en el Katsu.)

Leyenda de colores:
-guía de viaje-