jueves 14 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Brujas 3 Mayo 2009

Día 4. Segunda parte: ¡Brujas!

Brujas. Soltamos el coche en la planta Trébol (sí, no están numeradas sino que la primera es la planta pescaito, la segunda, la trebol...) de un parking junto al centro. Por cierto, Brujas es el nombre en español de Brugge o Bruges, que no procede de "bruja", sino de Brygia que en noruego antiguo significa algo así como "puente" o "embarcadero". Así que para ver puentes muy bien, pero para ver brujas, mejor a Galicia.

Es genial volver a Brujas, hoy sin prisas por volver, y además, haciendo de guía, así que cuidado, juas juas juas. La última vez que pasé por aquí fue de visita a Diana, que andaba de erasmus por Gante, y cada día me pillaba el tren y me iba yo sólo a recorrerme una ciudad. El día que tocó brujas me quedaron cosas que ver, y hoy trataré de completar lo que una vez empecé, hace ya dos años (casi justos, además).

Lo primero a visitar es la Atalaya Belfry (Belfort), algo que se me quedó pendiente la vez que vine, ya que no pude subir porque dejan de vender tickets a las cuatro de la tarde. Esta vez nos da tiempo a pagar los 8 € (algo caro, aunque vale la pena) para subir a la que, como esta gente decían, era la "torre interminable", al final de la cual nos encontramos en el campanario. Un día de viento, que además da más sensación de altura.

Por aquí cerca, en la plaza de al lado, tenemos la Basílica de la Santa Sangre, donde cuentan que hay un lienzo manchado con la sangre de Jesucristo, que trajeron los caballeros cruzados de tierra santa. Algo más allá se encuentra el mercado del pescado, y allá los canales, y continúa Mariastraat llena de chocolaterías... vamos haciendo un recorrido por la hermosa ciudad, y en éste, por los hermosos escenarios de la película "Escondidos en Brujas" (que algunos de nosotros vimos hace apenas un par de meses).

Pero yo andaba buscando otro lugar que se me quedó en el tintero la vez anterior, una cervecería (Brewery) llamada The Halve Maan, que al fin encontramos. Un lugar precioso y plácido, con un patio interior fantástico pero, mejor de todo, una cerveza fantástica, la Brugse Zot. Es la cerveza propia de la ciudad, de la que degustamos la rubia deliciosísima, de 6% pero con una suavidad y cuerpo increíble. Muy bebible. Y seguimos con la Zot tostada, de 7.5% que tampoco se notan (hasta que te levantas), más gustosa, tal vez... quizás con algo menos de cuerpo... no sé, nunca supe describir bien como un soumiller, simplemente disfruto de la cerveza (y el vino).

¡Fries, fries, french fries! Para saciar el hambre, lo mejor es unas "fries" (que no son más que patatas fritas, para llevar, la comida típica) con su salsa "andalussian", que es como una salsa gaucha algo picante... ¡mmm!

Nos queda aun algo que visitar, a las afueras de Brujas, donde la ciudad es circundada por un canal adornado por molinos de viento. Este lugar me suena mucho, no en vano, hemos venido aquí porque tengo un muy buen recuerdo de este lugar: un bar de esquina, con una acogedora terracita, entre enredaderas y flores, con el molino al fondo, allá en lo alto, rodeado de césped. Es precioso.

Aun se me quedan dos cosas pendientes de Brujas, así que es genial tener de nuevo una meta que superar aquí: ver la Madonna con el niño, obra del genialísimo Miguel Ángel, así como otra madonna de un bar, en frente del molino que sí pudimos visitar. De nuevo, queda pendiente.

Leyenda de colores:
-guía de viaje-