viernes 15 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Gante 3 Mayo 2009

Día 4. Tercera parte: Gante.

Autopista y tiramillas a Gante ¡qué recuerdos! Uno de mis mejores viajes (Escocia'08 y Gante'07, los mejores). Sigo haciendo de guía, y Jose va al volante, y por ahora no vamos mal, aunque en la autopista de Brujas a Gante descubrimos que los domingos en Bélgica también hay "vuelta a casa", pues el tráfico anda algo colapsado.

Cincuenta kilómetros después llegamos a la ciudad cuando el atardecer jugaba con las luces anaranjadas en el cielo, escondiéndose entre las nubes de la noche que llegaba. Pasaremos aquí unas horas y cuando estemos cansados iremos al aeropuerto de bruselas, a unos 45 minutos aprox. donde dejaremos el coche y dormiremos a lo pancho, pues no tenemos nada contratado allí. Total, para varias horas, ya nos apañaremos (no va a ser la primera vez que duerma en un aeropuerto... y me da a mí que tampoco la última).

Tenemos un objetivo claro nada más llegar a Gante, la cervecería "De Bulle Griet". Esta es una cervecería muy especial, donde tiene una gran variedad de cerveza belga... uf, qué frase más bonita esta: "gran variedad de cerveza belga". Además, tienen una cerveza especial con una tradición muy curiosa, pero deberás ir allí para saber de qué se trata, o invitarme a una cerveza para que te lo cuente, jeje. Hemos decidido dejar el coche en un parking, por aquello de que va cargadito de maletas y mochilas, y ya miré por internet uno que se encuentra justo en la plaza Vrijdagsmarkt (custodiada por la estatua de Jacob van Artevelde, uno de los más importantes partícipes de la historia de la ciudad, y por ende, del país), que es donde se encuentra la cervecería en cuestión. Importante: si vas, pide la cerveza super-kwak.

¡Nooo! ¡Mierda, está cerrada! Otra cosa que, de nuevo, me quedo con las ganas. Pues nada, a buscar otro sitio entonces.

El centro de gante es característico por tres grandes torres, a cada cual más hermosa, y tan bellas como impresionantes, que con la noche se visten de colores, cada una de estilo propio. Nos rodean además edificios del característico estilo flamenco, techos apuntando al cielo, que dan a grandes plazas y puentes sobre los que riega de vida a la ciudad los canales de Gante. Es precisamente en este lugar donde los ciudadanos y turistas se mezclan, y en torno a las seis o siete de la tarde se anima la calle y el canal para disfrutar de las últimas horas de sol y de las típicas fries belgas, gofres, helados, cervezas (como no) o algún que otro emparedado (vale, sandwich) y bocadillo que haga ya de cena. Es genial.

Nosotros, eso sí, llegamos ya cuando es la calma la que inunda esta animada ciudad, y tras impresionarnos con su magia nos envuelve del frío de la noche, así que buscamos un sitio donde resguardarnos. Vimos un par de ellos, un local llamado The Hot Club, que se encuentra escondido tras unas luces de neón rojizas, al fondo de un pasillo estrecho y de paredes desconchadas, con un viejo cartel de madera, que da la impresión de ser otra cosa, sí, lo sé, pero es un club de jazz que me recomendó Diana. El problema es que yo no lo ví, porque enfrente había una pequeña tabernita muy cutre, con una oscura iluminación en su interior, mesas viejas de madera, azulejos de la abuela, troncos por vigas... estaba genial. Y no tenían Jupiler, una de las cervezas más populares de Bélgica, pero tenían Primus, que es mejor, juas juas juas.

Y así acabamos en esta cervecería cutre, esta vieja taberna, llamada Het Galgenhuisje, donde pusimos una guinda realmente de lujo al pastel de nuestro viaje por los países bajos. Allí estuvimos bebiendo cerveza belga hasta que casi nos echaron. Ya sabéis, cerrando círculos y cerrando bares. :)

P.D.: De nuestro final de viaje, pues como colofón resultó que al haber bebido tanto, decidimos no coger el coche esa noche para ir al aeropuerto de Bruselas, así que nos uedamos los cinco en la Touran a dormir unas cuatro horitas, y cuando estábamos más despejados... estooo... bueno, no conseguimos estar más despejados, pero sí con menos alcohol en sangre, pues entonces nos fuimos ya al aeropuerto, que si suelta el coche, que si check-in, que si avión (durmiendo, por supuesto), y al llegar a casa a hacer salmorejo, que con el calor que hace, pega. Y saborearlo, ya descansando mientras saboreas los recuerdos del viaje.

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jueves 14 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Brujas 3 Mayo 2009

Día 4. Segunda parte: ¡Brujas!

Brujas. Soltamos el coche en la planta Trébol (sí, no están numeradas sino que la primera es la planta pescaito, la segunda, la trebol...) de un parking junto al centro. Por cierto, Brujas es el nombre en español de Brugge o Bruges, que no procede de "bruja", sino de Brygia que en noruego antiguo significa algo así como "puente" o "embarcadero". Así que para ver puentes muy bien, pero para ver brujas, mejor a Galicia.

Es genial volver a Brujas, hoy sin prisas por volver, y además, haciendo de guía, así que cuidado, juas juas juas. La última vez que pasé por aquí fue de visita a Diana, que andaba de erasmus por Gante, y cada día me pillaba el tren y me iba yo sólo a recorrerme una ciudad. El día que tocó brujas me quedaron cosas que ver, y hoy trataré de completar lo que una vez empecé, hace ya dos años (casi justos, además).

Lo primero a visitar es la Atalaya Belfry (Belfort), algo que se me quedó pendiente la vez que vine, ya que no pude subir porque dejan de vender tickets a las cuatro de la tarde. Esta vez nos da tiempo a pagar los 8 € (algo caro, aunque vale la pena) para subir a la que, como esta gente decían, era la "torre interminable", al final de la cual nos encontramos en el campanario. Un día de viento, que además da más sensación de altura.

Por aquí cerca, en la plaza de al lado, tenemos la Basílica de la Santa Sangre, donde cuentan que hay un lienzo manchado con la sangre de Jesucristo, que trajeron los caballeros cruzados de tierra santa. Algo más allá se encuentra el mercado del pescado, y allá los canales, y continúa Mariastraat llena de chocolaterías... vamos haciendo un recorrido por la hermosa ciudad, y en éste, por los hermosos escenarios de la película "Escondidos en Brujas" (que algunos de nosotros vimos hace apenas un par de meses).

Pero yo andaba buscando otro lugar que se me quedó en el tintero la vez anterior, una cervecería (Brewery) llamada The Halve Maan, que al fin encontramos. Un lugar precioso y plácido, con un patio interior fantástico pero, mejor de todo, una cerveza fantástica, la Brugse Zot. Es la cerveza propia de la ciudad, de la que degustamos la rubia deliciosísima, de 6% pero con una suavidad y cuerpo increíble. Muy bebible. Y seguimos con la Zot tostada, de 7.5% que tampoco se notan (hasta que te levantas), más gustosa, tal vez... quizás con algo menos de cuerpo... no sé, nunca supe describir bien como un soumiller, simplemente disfruto de la cerveza (y el vino).

¡Fries, fries, french fries! Para saciar el hambre, lo mejor es unas "fries" (que no son más que patatas fritas, para llevar, la comida típica) con su salsa "andalussian", que es como una salsa gaucha algo picante... ¡mmm!

Nos queda aun algo que visitar, a las afueras de Brujas, donde la ciudad es circundada por un canal adornado por molinos de viento. Este lugar me suena mucho, no en vano, hemos venido aquí porque tengo un muy buen recuerdo de este lugar: un bar de esquina, con una acogedora terracita, entre enredaderas y flores, con el molino al fondo, allá en lo alto, rodeado de césped. Es precioso.

Aun se me quedan dos cosas pendientes de Brujas, así que es genial tener de nuevo una meta que superar aquí: ver la Madonna con el niño, obra del genialísimo Miguel Ángel, así como otra madonna de un bar, en frente del molino que sí pudimos visitar. De nuevo, queda pendiente.

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Cuaderno de Viaje: Amsterdam 3 Mayo 2009

Día 4. Primera parte: Road to Brugge!

La noche anterior al día que antes debemos levantarnos es en la que nos acostamos más tarde, cansados además por el transcurso del viaje. Con la parsimonia de siempre nos vamos moviendo para desayunar algo en el mismo hotel; el típico desayuno de hotelito (tostadas, mermelada, cereales...) y come lo que puedas que ya está pagado (¡somos españoles!).

Hoy dejamos Amsterdam y partimos hacia Brujas (Bélgica). Hemos decidido alquilar un coche para el recorrido, ya que en algunos casos, como es el nuestro, sale más económico incluso que ir en tren y tenemos además más libertad. Nosotros somos cinco y en lugar de coger dos trenes para llegar a Brujas, además de tren+bus para ir al día siguiente al aeropuerto de Bruselas, hemos decidido contratar un coche tipo Opel Zafira, aunque luego nos dan un Wolkswagen Touran, por 154 € (a dividir entre 5, poco más de 30 € por cabeza), y nos salió más caro porque el lugar de entrega (Aeropuerto de Bruselas) es distinto al de recogida (Amsterdam), siendo además países distintos, lo que tiene un recargo. Por cierto, por unos 6-8 € te hacen un seguro bastante apañado, para andar más tranquilos.

Y así, tras cargar las maletas y descargar cereales... ¡dirección: Brujas!

Pero nos encontramos un obstáculo. Manu está emulando a Rocky y hace como si tuviera delante al que nos atendió en Europcar y le estuviera dando la del pulpo, pero al menos yo me siento igual que él. ¿No lo he dicho aun?... Es que nos volvemos a Amsterdam. Sí, vamos de vuelta porque los de la oficina se han dejado olvidado un tomtom en el coche (que no hemos contratado) y nosotros somos tan... (¿idiotas?) que vamos a devolvérselo, aun sin ser error nuestro. Yo no soy partidario de eso, porque implica que vamos a perder al menos una hora de viaje y ya vamos apurados, pero no está en mi mano, y tampoco soy el único en pensarlo.

Bueno, al final decidimos que yo iba a mediar para pedir al menos una compensación, pero hablando con el tío escuché a Manu decir el comentario del siglo: -"¿Cómo?... Thankyou no!, two hours of my holiday time... lost!"-. Así que al final conseguimos la gasolina gratis... ¿quien podría enfrentarse a eso? vamos, al nota se le cambio la cara :P

La música que nos acompaña, algo movido como "We are your friends", de Justice vs. Simian, o lo mejor de todo, la BSO de Into the Wild ("Hacia rutas salvajes), de Eddie Vedder (el cantante de Pearl Jam), y en la radio uno de mis temas favoritos: "Streets of Philadelphia" del jefe, Bruce Springsteen.

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lunes 11 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Amsterdam 2 Mayo 2009

Día 3. Segunda parte: Pan y circo. Y la última noche.

Nos encontramos a los dos perdíos estos (Fidel y Jose), que tras pasar por el mercado de las flores y dar una vuelta por la ciudad, fueron al hotel y (gracias os doy) nos trajeron los abrigos... ¡ay mi chupa de cuero, añorada! que ya estaba empezando a hacer frío, y quedaba la noche. Pues ya con ellos, tras varias indecisiones, callejones estrechos con pequeños garitos y sus característicos personajes de estos rincones, al fin entramos en un local de madera con música de Harlem y una gran pantalla donde retransmiten el partido. Sí, el partido; os recuerdo que hoy hay un Madrid-Barcelona que algunos por aquí tienen ganas de ver y la verdad es que a mí me apetece. Por cierto, antes de continuar... como consejillo siempre es mejor evitar los coffee para turistas, que suelen ser los que están en el centro, pero estos, detrás de la catedral, parecen realmente auténticos. Auténticos por el local en sí, pero auténtico por la gente que lo frecuenta, esos parroquianos jóvenes, y porque están algo escondidos, y eso hace que me parezcan más auténticos, no sé, tal vez sea mi predilección por esos baretos cutres que te encuentras en todas las ciudades donde, en buena compañía, disfrutas tu cerveza mucho más.

La verdad es que no recuerdo el nombre del bar en el que acabamos metiéndonos, pero es curiosísimo. Aun tiene adornos naranjas del Q-Day, bolas cutres de espejitos, de esas de las discos, lucecitas de los chinos, un estilo norteamericano, taburetes de leopardo bajo las luces violáceas de la barra, decoración de pub irlandes y un enorme tigre de peluche por allá arriba. Y la camarera (increíble). Y el gato; que resulta que hay un gato sobre uno de los taburetes de loapardo, tranquilo como él sólo, aguantando como si nada la música, los goles y la gente. Y así, ocho goles después (creo que bien repartidos) salimos y nos volvemos a dividir, algunos a hacer turismo rojo nocturno y otros a hacer turismo verde nocturno... ¡qué lío!

No nos queremos ir de Amsterdam sin visitar uno de los mejores coffeshops de la ciudad, el Green House (el bueno, en Tolstraat), así que cerca de las once de la noche, corriendo por la hora, encontramos al fin el sitio, tran y caminata a través. Sinceramente, creo que es el mejor de todos, un sitio genial que, también por la hora, está tranquilísimo.

Es curioso además que el de la barra, nada más entrar y sin pronunciar aun palabra ya nos pregunta: -"¿Españois?"-. se miran Manu y Guille y dicen: -"¿Pero porqué? ¿cómo lo sabe?"-, a lo que responde: -"No sé, tenéis cara de españoles"-. Vale, es obvio. Por cierto, seguimos con hambre. Y yo además tengo mucha hambre.

Está bien finalizar las cosas que se empiezan, ir atando cabos y cerrando círculos. Nuestro círculo comenzó en el Katsu Coffeshop, y es aquí donde se cierra, en este pequeño coffee de barrio, tan acogedor e interesante. Situado en una calle peatonal, llena de restaurantes, pubs y pequeños "take away" de pizzas, fries y kebabs (al fin pillamos uno de estos para cenar). Un lugar con una marcha especial que hoy sábado la muestra con todo su esplendor, y con el que apreciamos la autenticidad del Katsu, y por ende, la autenticidad de Amsterdam.

(Recuerdos del primer día en el Katsu.)

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Cuaderno de Viaje: Amsterdam 2 Mayo 2009

Día 3. Primera parte: Estrella roja, barrio rojo.

Sábado 11:00, desayuno en Vondelpark. Pan de panadería que nos costó elegir, entre tantos panes, y algo de fiambre y gouda holandés para rellenar los bocatas. ¡Aquí se está de lujo!

Hay que recabar fuerzas, que hoy tenemos pendiente la Heineken Experience, una visita por la fábrica de Heineken por 15 euritos que incluía (detallazo) un par de cervecitas. Realmente aquí no hay mucho que ver, pero se pasa un buen ratillo.

Ésta, la Heineken, es una cerveza agradable para aquellos que no les gusta la cerveza, por su suavidad, muy "bebible". A mí me gusta, aun sin ser de mis preferidas, pero tampoco está mal, siempre que esté fresca, eso sí. Es curioso como en las distintas variedades de cervezas hay que tener en cuenta cosas como la temperatura a la que se sirve o el vaso o copa donde se bebe, y ésta yo la bebo muy fría (entra como agua) y en botellín. Es lo que pega. Por ahora, aprovecharé para disfrutarla (aquí las ponen en vasos de media pinta) hasta que llegue la parte belga de nuestro viaje ;)

Estrella roja, fondo verde, cerveza amarilla... ¿no son estos los colores de Bob Marley?... Ahora le veo relación a todo. ¬¬

Tras esperar una pechá de tiempo a que Fidel haga sus compritas (en verdad a mí no me molan mucho los souvenirs de compromiso) vamos al mercado de las flores.

Manu, gui y yo lo vemos un par de minutos y nos vamos a un coffee que hay por aquí cerca, dejando a Jose y a Fidel entre flores y capullos (lo siento, es que el chiste estaba a huevo), y entre guiris y regalos. Lo que no nos dijeron es que realmente hay algunas bellezas increíbles en el mercado de las flores, juas juas juas.

Bueno, nosotros por entonces ya habíamos llegado al Bushdocter (las escaleras del sitio este, como casi todas las casas de Amsterdam, eran mortales) y allí nos quedamos un ratillo hasta que callejeamos un poco para encontrarnos con esta gente, que como no aparecen, pues nos vamos a seguir pateándonos las calles. Así llegamos al Nieuwmarkt, un edificio que antiguamente era únicamente un par de torres que hacían las veces de puerta a la ciudad, tras la que se incorporaron nuevas torres dando forma así al edificio actual, junto al que se construyó una plaza para situar un mercado. Por allí cerca estuvimos deambulando, y un par de vueltas después, Manu se sorprende al ver de nuevo la misma plaza. :)

Y unas calles más allá, el Red Light District (el barrio rojo), con la portada del Casa Rosso bien a la vista, y el ambiente rojizo a orillas del canal.

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Cuaderno de Viaje: Amsterdam 1 Mayo 2009

Día 2. Segunda parte: Amsterdam cultural.

Esta mañana pasamos por delante del Van Gogh Museum y tenía una cola larguíiisima (por la que no íbamos a pasar, evidentemente). Van gogh es uno de mis pintores favoritos desde bastante pequeño, por sus trazos vigorosos, coloristas y tan expresivos pero no hay que esperar encontrar aquí sus mejores obras. Es más, el museo no está dedicado únicamente a este pintor impresionista, sino también a pintores contemporaneos, eso sí, obras menores. Es por ello que a mucha gente le suele decepcionar. El problema que tenemos nosotros es que hemos venido poco tiempo, así que cuando vemos que la entrada al Rijksmuseum está libre de colas, todo lo contrario que esta mañana, aprovechamos la oportunidad para pagar los 11 € de entrada (5.5 con carnet joven) y entramos a culturizarnos un ratillo. Sé que tendré mi premio al final.

Hay algunos cuadros que me encantan, uno de ellos me llama desde lejos, alumbrándome con su luz; es muy oscuro pero iluminado por la luz de una brillante luna; el efecto es realmente precioso. Al subir a la segunda planta otras obras me dejan allí perdido un rato, pero en especial dos de ellas: "Allegory of the sciences" (imagen anterior) y "Allegory of the arts", que forman parte de las cinco pinturas en blanco y negro de Gerard de Lairesse conocidas como "Grisailles".

Y al final, mi premio: "La ronda de noche". Enorme... en genialidad.

Jajaja, y de nuevo Manu se nos queda atrapado. Que ya es la hora de irnos y un guardia del museo le ha cerrado la puerta, y allá lo vemos, al otro lado, haciendo sus característicos gestos...

La ciudad no es sólo cobijo de extravagancias y falsos delitos deliciosos, sino que es, además de capital europea, capital cultural (he aquí una agenda cultural). Cuna de grandes artistas que acogieron el extraordinario arte flamenco como suyo, grandes impresionistas, clasisistas, y más recientemente, obras modernas y las aun no comprendidas por mí "performances"; aunque como decía Freddie Mercury, "el arte moderno es como una mujer, si quieres disfrutarlo no debes tratar de entenderlo". Al final va a tener razón.

Además del Rijksmuseun y el Van Gogh Museum, hay otros museos como el Stedelijk Museum, de arte contemporáneo así como la Rembrandthuis (casa de Rembrant) o la casa de Ana Frank. Gran parte de los museos se encuentran en la Museumplein, donde se encuentra el característico cartelito de "I amsterdam".

La cena es en Alberto's Carreta, un restaurante uruguayo. Un buen plato de carne con patatas y ensalada. De muerte. Nueve euros que al menos a mí me han devuelto la vida. Toda amsterdam está plagada de este tipo de lugares (así como turcos, italianos y demás), muchos restaurantes, sobre todo argentinos, que ofrecen un menú (un plato como el que cuento) a un precio razonable, que te pones a dar vueltas y ves números muy gordos al lado del símbolo del euro, junto a cada comida.

Un buen lugar para conocer Amsterdam la nuit es Leidseplein, uno de los centros nocturnos de la ciudad (así como turístico), donde podemos encontrar, entre otras, la famosa Sala Paradiso (que me quedé con ganas de visitar, pues estos días acogía una serie de conciertos bajo el nombre de London Calling, homónimo al temazo de The Clush).

Hoy paseamos, ya de noche, por el distrito Jordaan, una de las zonas más hermosas de la ciudad, y en la calle Haarlemmerstraat (petado de coffeeshops) hacemos parada en el Dampkring. De este hay dos, uno más moderno y otro más antigüillo y con más personalidad (que puede verse, por ejemplo, en la peli Ocean's Twelve). Éste es el primero de ellos.


La ciudad de día es fantástica, llena de vida, pero es de noche cuando muestra todo su carácter y personalidad, cuando las luces iluminan los canales y los escaparates, cuando las pequeñas bombillas de bicicletas recorren la ciudad como luciérnagas y la ciudad se multiplica por dos, quedando la Amsterdam que conocemos, por un lado, y la ciudad que se refleja en el canal, por otro.

Sensaciones del paseo por Jordaan: caminar por aquí es genial, con la sensación de estás en una ciudad con algo especial, un encanto tan personal, entre lo cutre y lo moderno, entre lo bohemio y lo sublime. Bicis por todas partes, algunas aparcadas allí hace ya años, apartadas. Y luces.

Fuera de todos los colores. Dentro, azul.


Una interesante guía de Amsterdam:
http://www.amsterdamguia.com/

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Cuaderno de Viaje: Amsterdam 1 Mayo 2009

Día 2. Primera parte: De Hierbas, cervezas y molinos.

Nueve treinta de la mañana: primer amanecer en Amsterdam. Y la luz llega por la enorme cristalera que cubre la cabeza de Manu, un techo que a las 6 ya no deja dormir. Tuvimos mucho cachondeo con ello, pues él se fué corriendo a por esa cama, pensando que era la mejor, y ¡zas! ¡chasco!

Al despertar, un rato en la estupenda y verdísima terraza, al fresco... así acabo de despertarme. Y con los sentidos ya despiertos amanece también el hambre, así que una duchita y salimos en busca de comida. Encontramos un pequeño lugar en una esquina en la calle Willemsparkweg, llamado mech (make&take) un sitio muy bonito aunque austero, o al revés, con unos enooormes sandwiches (el mío, el de pastrami) y zumos naturales de medio litro. Un desayuno campeón y riquísimo que parece caro antes de verlo, pero después de comerlo... mmm ¡yummy!

¿Sabeis donde vamos, no? Pues sí, con la línea 2 en dirección al centro bajamos en la parada más cercana a la Plaza Dam (uno de tantos "centros" de la ciudad) y una vez allí, buscar el Amnesia Coffeeshop (recomendable). Por entonces, caminamos por el centro histórico, edificios imponentes y casa que se asoman a la gente y se inclinan para saludar a todo aquel que camina por la calle. Recogen la gran noria de la fiesta de ayer, y la gente ya pasea como si el día anterior no hubiera pasado nada, rehaciendo sus vidas.

En el Amnesia se está de lujo, con unas mesas en la puerta y un banco para reposar, fresco el aire y columna verde a mi derecha. Nos sentimos confortables aquí junto al canal, en una apacible esquina en el cruce con la calle Bergstraat, donde un graffitti nos mira, cómplice.

Para aquellos que llegan a Amsterdam únicamente para visitar coffeeshops, por experiencia he de decir que el mejor momento para los negocios es por la mañana (frente a la noche). Otro consejillo para viajeros: frente a la Centraal Station se pueden comprar bonos de transporte que resultan más ecónomicos que los billetes univiajes. Así, éstos salen a 1.60 € por viaje (que se compran dentro del tran) mientras que un bono de 2 días nos salió a 11.60 €. Lo bueno de este bono es que puedes pillar tranvías, buses e incluso algunos servicios de barcas (con el bono te dan una pequeña guía con los transportes que puedes hacer, a los que se le añade además descuentos en restaurantes, museos, etc.; a nosostros nos vino genial para la Heineken Experience).

Andamos ahora buscando un lugar especial, aunque en mi mapita tengo apuntado mal el sitio, así que tenemos que dar una vuelta y un tran de más, pero llegamos. Allá, en un cruce de canales, hay un molino y junto a éste una cervecería llamada Brouwerij't IJ. Es una "brewery" (nunca sé como traducirlo exactamente, si "destilería" o "cervecería" o "fábrica de cerveza" o no sé) donde tienen una cerveza artesanal que hemos de probar. Y estando en las mesas que tienen en la estupenda terraza exterior, y después de probar (a unos 2 € cada una) la PLZN (pilsen) y la NATTE (tostada muy suave), con algo de gouda holandés, nos llaman por si queremos hacer una ruta gratis por la "brewery" ¡genial!

(Éste es uno de los pocos molinos que quedan de este tipo. Junto a él está la cafetería que se ve en la foto, y tras éste, la cervecería del avestruz.)

Apuramos nuestras cervezas y entramos... bueno, no todos, que Manu, empanao, se ha quedado fuera, pero se lo comentamos al nota de la visita guiada y le dejó entrar, jajaja.

La visita está bien y la cerveza, mejor aún, así que nos compramos unos estuches con seis variedades de la cerveza que aquí se produce. El nota de la brewery nos comentó algo acerca de la historia del huevo de Colón (Columbus, en inglés)... pues resulta que una de estas variedades de cerveza se llama Columbus en honor a ello, porque es algo fuerte y cuando la bebes "lo ves todo claro".

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