miércoles, 17 de octubre de 2012

Lontananza

Lontananza hacia atrás, y hacia delante... mucho tiempo llevo sin escribir, y más que me llevaré... así que, qué menos que al menos soltar un "hasta luego".

Sigo escribiendo en mis viajes, y compartiendo vivencias, pero ahora se quedan en el papel, y sólo salen entre jarras de cerveza, copas de vino o tazas de café.

Atrás quedó China, en Oriente. Delante, en lontananza... Occidente ;)

sábado, 15 de agosto de 2009

Cuaderno de Viaje: Descenso Internacional del Sella 2009 (Asturias)

Parte 3. Covadonga y bufones de Prías.


Para compensar agua con tierra, pretendemos hacer algo de senderismo, y qué mejor lugar, o al menos más bonito, que los Lagos de Covadonga. El inconveniente es que el día amaneció nublado, con un aguaje a lo bestia (en mi pueblo aguaje es el rocío de la mañana), y no podríamos disfrutarlo al 100%.


Llegamos al Santuario de Covadonga, un lugar precioso, dedicado a Don Pelayo. Según cuentan las crónicas cristianas, los moros aquí recibieron una primera gran derrota, de manos de Don Pelayo y su gente, que consiguieron parar el avance musulman, y con ello comenzó la reconquista... todo muy a lo grande. Pero hay otra historia. Hace un tiempo se descubrió, como suele ocurrir, casi de casualidad, unos escritos que reflejaban los partes diarios del ejército musulmán. En éste cuentan como un incidente sin importancia aquel en el que una avanzadilla mora se topó con cierta resistencia que les tiraron piedras y les hicieron retroceder. Ya está, eso es todo. Esa es la otra versión de tan "gran hazaña". Increíble, ¿verdad? De todas formas supongo que a raíz de una serie de revueltas sí comenzó la reconquista. Vamos, lo históricamente lógico. (De todas formas me gustaría corroborar esta historia, así que si alguien conoce algo al respecto... que me ilustre).


Algunos de nosotros, ya haciendo la ruta por los lagos, tuvo sus más y sus menos con las vacas. No es que quisieran leche... tan sólo acercarse, pero parece ser que una vaca miró con mal ojo a Jose Antonio y decidió envestirle, para descojone nuestro, por supuesto.


Por cierto, los lagos de Covadonga son preciosos aun cuando no se ven. Comimos allí mismo, bastante bien, sobre todo Antonio, que al fin probó las fabes que tanto deseaba (y con las que tanto dio durante el viaje).


Ah, paramos también, ya a la vuelta, en Cangas de Onís, donde hay un bonito puente de piedra, un puente romano altísimo, con la cruz y el alfa y omega, símbolos tan asturianos.


Decidimos rematar el día yendo a un pueblo cuyo nombre no recuerdo, porque aquí algunos pueblos son de diez o doce casas, y mezclados entre ellos. El lugar era precioso, y recuerdo algunos nombres: había una playa, la playa de Guadalmía, y algo más allá, unos acantilados, donde el cantábrico descarga su ira con fuerza y belleza. Y en éstos acantilados se encuentran los Bufones de Prías. Éstos son unos agujeros en la tierra, sobre los acantilados, que se comunican con la parte baja de los mismos, de modo que cuando la ola rompía allá abajo, la presión hacía que por los bufones saliera con fiereza aire caliente, húmedo, embravecido y con estruendo... y si la marea está alta y hay suficiente presión, al parecer salen hasta géiseres. Si pudiera describirlo mejor, lo haría, pero tan sólo puedo decir que eran impresionantes y que son un lugar de parada obligado para el visitante.


Y aun nos quedaban más sorpresas. Decidimos parar en un bar, donde nos encontraríamos con Olga y Antonio, dos encantadores amigos de Jose Antonio. El bar, de lo más cutre, una tasquita de pueblo, con los vejetes y lugareños bebiendo vino y sidra, y jugando al dominó. Este tipo de bares en verdad me encantan, auténticos y enriquecedores. Pero mejor aun, pues tenía un gran patio verde con unos bancos y mesas de madera, y en una esquina preparaban una barbacoa y una fiesta. Y empezaron a llegar gente y algarabía, y mientras bebíamos sidra, entre una húmeda bruma, llegaba un gaitero para sumarse a la fiesta. Fue todo genial y asturiano 100%. Fantástico. Pero estábamos cansados y decidimos volver pronto. Además, si queríamos entrar en el camping con los coches, debíamos hacerlo antes de las 12 de la noche.

Cuaderno de Viaje: Descenso Internacional del Sella 2009 (Asturias)

Parte 2. Primera mojada.


¡Ya empezamos a levantarnos temprano! Debemos movilizarnos para hacer el descenso del Sella, pero en plan tranquilo (el día grande es el sábado, no hoy). Buscamos un sitio para bajar las piraguas al río mientras algunos llevan la furgo a Rivadesella, donde tenemos planeado acabar. Todos los días suelen bajar cientos de piragüistas eventuales, gente que simplemente alquila una piragua por un día (unos 25 €) para pasar un día grato. Son piraguas a las que llamamos ballenatos, por lo grande que son (son para dos personas), para que no vuelquen... aunque eso de que no vuelcan... habrá que verlo (ya nos encargamos nosotros de hacer un poco el cafre). Así que cuando bajamos nos encontramos con enormes barcos por todos lados, tan torpes como divertidos, sobre todo para nosotros que, con piraguas de aguas bravas, vamos sobrados de movilidad.


¿Qué ocurre? pues que te hartas de reír viendo como se chocan entre ellos y como hasta vuelcan. Ellos, por supuesto, también se ríen, que para eso están ahí. Recuerdo en una estrechez del río, con una corriente algo más rápida, que Sergio se me adelantó y colocó su piragua frente a la mía en perpendicular, gritando: ¡Tapón!, taponándonos a mí, algunos de mis compañeros, y una pechá de gente que llegaba desde atrás. O cuando mientras jugábamos por un rápido, junto a una roca, llegó una de estas piraguas-ballena que se subió a la roca y casi dio con el casco sobre la cabeza de Salva, que la esquivó, y entonces llegó otra atacando de nuevo a Salva... y otra y otra más y luego otra... y se lió parda.


Incluso en una ocasión Sergio y yo nos quedamos simplemente viendo como todos se caían en una pequeña cascada: -¡mira, ese tiene buena pinta...!- ¡zas, y al agua! A algunos le ayudábamos, porque los pobres...


Total, mucho juego y diversión que acabó a 5 kilómetros de Rivadesella (la meta oficial), en la parada de Llovio, tras más de 5 horas y media. Yo al menos ni me acordé de comer, ni de beber.


Así acabamos, reventaítos. Nos hicimos algo de comer en el camping y compramos algo para hacer una barbacoa por la noche. Resulta que para el viaje habíamos comprado chorizo, así nos garantizábamos bocadillos, pero estábamos ya hasta los mismísimos de tanto chorizo... cuando Antonio pidió al carnicero chorizo, casi le matamos con la mirada. La cena, genial, en un parquecito fantástico que teníamos al lado, con barbacoas y bancos de madera. Unas carnes a la brasa y unos cubatitas relajados al final para al fin dormir y descansar.


Cuaderno de Viaje: Descenso Internacional del Sella 2009 (Asturias)

Parte 1. Llegada.


Dos meses atrás surgió la idea. No sé muy bien cómo, pero supongo que tomando cervezas en "la chapa", como llamamos al bar sobre el río, donde nos reponemos cada día del piragüismo. Fijamos nuestro objetivo para el pasado 8 de Agosto: El Descenso Internacional del Sella. Más de 20 nacionalidades y en torno a unos 1000 participantes con dorsal, y otro tanto en plan de guasa y de fiesta, la asturiana fiesta de las piraguas, en su 73 edición.


Al fin, tras algunos escollos, el lunes 3 de Agosto alquilamos una furgo, cargamos material, y subimos al norte, 12 horas de nocturno viaje que nos esperaban, sin mapa. Total, mucha pérdida tampoco tendría ¿no? si es todo hacia arriba. Pues perdernos no, aunque a algunos confundieran "luces de colores" con gasolineras. Muchos cafés, relevos en la conducción, mucha charla y risas, por supuesto, incluso algún susto que le dimos a la guardia civil (en lugar de ellos a nosotros).



Así llegamos el martes temprano a Arriondas (Asturias), punto de salida de la regata, a nuestro camping, que aun estaba tranquilo... días más tarde llegaría gente de todas partes de España e incluso de distintos países (hasta unos amigos argentinos, que conocimos en Sevilla, y con los que llegamos a coincidir el día grande). Montamos un chiringuito con las tiendas y una carpa donde cada barra de soporte estaba entablillada con palos y cinta americana. Por suerte el lobo feroz no estaba cerca, porque la habría caído con un suave soplido. Por lo demás, el camping, llamado La Chalana, estaba genial. Buenas duchas y servicios, sitio tranquilo, bien situado (aunque claro, con lo pequeño que era el pueblo, no era difícil) y bien de precio.


viernes, 15 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Gante 3 Mayo 2009

Día 4. Tercera parte: Gante.

Autopista y tiramillas a Gante ¡qué recuerdos! Uno de mis mejores viajes (Escocia'08 y Gante'07, los mejores). Sigo haciendo de guía, y Jose va al volante, y por ahora no vamos mal, aunque en la autopista de Brujas a Gante descubrimos que los domingos en Bélgica también hay "vuelta a casa", pues el tráfico anda algo colapsado.

Cincuenta kilómetros después llegamos a la ciudad cuando el atardecer jugaba con las luces anaranjadas en el cielo, escondiéndose entre las nubes de la noche que llegaba. Pasaremos aquí unas horas y cuando estemos cansados iremos al aeropuerto de bruselas, a unos 45 minutos aprox. donde dejaremos el coche y dormiremos a lo pancho, pues no tenemos nada contratado allí. Total, para varias horas, ya nos apañaremos (no va a ser la primera vez que duerma en un aeropuerto... y me da a mí que tampoco la última).

Tenemos un objetivo claro nada más llegar a Gante, la cervecería "De Bulle Griet". Esta es una cervecería muy especial, donde tiene una gran variedad de cerveza belga... uf, qué frase más bonita esta: "gran variedad de cerveza belga". Además, tienen una cerveza especial con una tradición muy curiosa, pero deberás ir allí para saber de qué se trata, o invitarme a una cerveza para que te lo cuente, jeje. Hemos decidido dejar el coche en un parking, por aquello de que va cargadito de maletas y mochilas, y ya miré por internet uno que se encuentra justo en la plaza Vrijdagsmarkt (custodiada por la estatua de Jacob van Artevelde, uno de los más importantes partícipes de la historia de la ciudad, y por ende, del país), que es donde se encuentra la cervecería en cuestión. Importante: si vas, pide la cerveza super-kwak.

¡Nooo! ¡Mierda, está cerrada! Otra cosa que, de nuevo, me quedo con las ganas. Pues nada, a buscar otro sitio entonces.

El centro de gante es característico por tres grandes torres, a cada cual más hermosa, y tan bellas como impresionantes, que con la noche se visten de colores, cada una de estilo propio. Nos rodean además edificios del característico estilo flamenco, techos apuntando al cielo, que dan a grandes plazas y puentes sobre los que riega de vida a la ciudad los canales de Gante. Es precisamente en este lugar donde los ciudadanos y turistas se mezclan, y en torno a las seis o siete de la tarde se anima la calle y el canal para disfrutar de las últimas horas de sol y de las típicas fries belgas, gofres, helados, cervezas (como no) o algún que otro emparedado (vale, sandwich) y bocadillo que haga ya de cena. Es genial.

Nosotros, eso sí, llegamos ya cuando es la calma la que inunda esta animada ciudad, y tras impresionarnos con su magia nos envuelve del frío de la noche, así que buscamos un sitio donde resguardarnos. Vimos un par de ellos, un local llamado The Hot Club, que se encuentra escondido tras unas luces de neón rojizas, al fondo de un pasillo estrecho y de paredes desconchadas, con un viejo cartel de madera, que da la impresión de ser otra cosa, sí, lo sé, pero es un club de jazz que me recomendó Diana. El problema es que yo no lo ví, porque enfrente había una pequeña tabernita muy cutre, con una oscura iluminación en su interior, mesas viejas de madera, azulejos de la abuela, troncos por vigas... estaba genial. Y no tenían Jupiler, una de las cervezas más populares de Bélgica, pero tenían Primus, que es mejor, juas juas juas.

Y así acabamos en esta cervecería cutre, esta vieja taberna, llamada Het Galgenhuisje, donde pusimos una guinda realmente de lujo al pastel de nuestro viaje por los países bajos. Allí estuvimos bebiendo cerveza belga hasta que casi nos echaron. Ya sabéis, cerrando círculos y cerrando bares. :)

P.D.: De nuestro final de viaje, pues como colofón resultó que al haber bebido tanto, decidimos no coger el coche esa noche para ir al aeropuerto de Bruselas, así que nos uedamos los cinco en la Touran a dormir unas cuatro horitas, y cuando estábamos más despejados... estooo... bueno, no conseguimos estar más despejados, pero sí con menos alcohol en sangre, pues entonces nos fuimos ya al aeropuerto, que si suelta el coche, que si check-in, que si avión (durmiendo, por supuesto), y al llegar a casa a hacer salmorejo, que con el calor que hace, pega. Y saborearlo, ya descansando mientras saboreas los recuerdos del viaje.

Leyenda de colores:
-guía de viaje-

jueves, 14 de mayo de 2009

Cuaderno de Viaje: Brujas 3 Mayo 2009

Día 4. Segunda parte: ¡Brujas!

Brujas. Soltamos el coche en la planta Trébol (sí, no están numeradas sino que la primera es la planta pescaito, la segunda, la trebol...) de un parking junto al centro. Por cierto, Brujas es el nombre en español de Brugge o Bruges, que no procede de "bruja", sino de Brygia que en noruego antiguo significa algo así como "puente" o "embarcadero". Así que para ver puentes muy bien, pero para ver brujas, mejor a Galicia.

Es genial volver a Brujas, hoy sin prisas por volver, y además, haciendo de guía, así que cuidado, juas juas juas. La última vez que pasé por aquí fue de visita a Diana, que andaba de erasmus por Gante, y cada día me pillaba el tren y me iba yo sólo a recorrerme una ciudad. El día que tocó brujas me quedaron cosas que ver, y hoy trataré de completar lo que una vez empecé, hace ya dos años (casi justos, además).

Lo primero a visitar es la Atalaya Belfry (Belfort), algo que se me quedó pendiente la vez que vine, ya que no pude subir porque dejan de vender tickets a las cuatro de la tarde. Esta vez nos da tiempo a pagar los 8 € (algo caro, aunque vale la pena) para subir a la que, como esta gente decían, era la "torre interminable", al final de la cual nos encontramos en el campanario. Un día de viento, que además da más sensación de altura.

Por aquí cerca, en la plaza de al lado, tenemos la Basílica de la Santa Sangre, donde cuentan que hay un lienzo manchado con la sangre de Jesucristo, que trajeron los caballeros cruzados de tierra santa. Algo más allá se encuentra el mercado del pescado, y allá los canales, y continúa Mariastraat llena de chocolaterías... vamos haciendo un recorrido por la hermosa ciudad, y en éste, por los hermosos escenarios de la película "Escondidos en Brujas" (que algunos de nosotros vimos hace apenas un par de meses).

Pero yo andaba buscando otro lugar que se me quedó en el tintero la vez anterior, una cervecería (Brewery) llamada The Halve Maan, que al fin encontramos. Un lugar precioso y plácido, con un patio interior fantástico pero, mejor de todo, una cerveza fantástica, la Brugse Zot. Es la cerveza propia de la ciudad, de la que degustamos la rubia deliciosísima, de 6% pero con una suavidad y cuerpo increíble. Muy bebible. Y seguimos con la Zot tostada, de 7.5% que tampoco se notan (hasta que te levantas), más gustosa, tal vez... quizás con algo menos de cuerpo... no sé, nunca supe describir bien como un soumiller, simplemente disfruto de la cerveza (y el vino).

¡Fries, fries, french fries! Para saciar el hambre, lo mejor es unas "fries" (que no son más que patatas fritas, para llevar, la comida típica) con su salsa "andalussian", que es como una salsa gaucha algo picante... ¡mmm!

Nos queda aun algo que visitar, a las afueras de Brujas, donde la ciudad es circundada por un canal adornado por molinos de viento. Este lugar me suena mucho, no en vano, hemos venido aquí porque tengo un muy buen recuerdo de este lugar: un bar de esquina, con una acogedora terracita, entre enredaderas y flores, con el molino al fondo, allá en lo alto, rodeado de césped. Es precioso.

Aun se me quedan dos cosas pendientes de Brujas, así que es genial tener de nuevo una meta que superar aquí: ver la Madonna con el niño, obra del genialísimo Miguel Ángel, así como otra madonna de un bar, en frente del molino que sí pudimos visitar. De nuevo, queda pendiente.

Leyenda de colores:
-guía de viaje-

Cuaderno de Viaje: Amsterdam 3 Mayo 2009

Día 4. Primera parte: Road to Brugge!

La noche anterior al día que antes debemos levantarnos es en la que nos acostamos más tarde, cansados además por el transcurso del viaje. Con la parsimonia de siempre nos vamos moviendo para desayunar algo en el mismo hotel; el típico desayuno de hotelito (tostadas, mermelada, cereales...) y come lo que puedas que ya está pagado (¡somos españoles!).

Hoy dejamos Amsterdam y partimos hacia Brujas (Bélgica). Hemos decidido alquilar un coche para el recorrido, ya que en algunos casos, como es el nuestro, sale más económico incluso que ir en tren y tenemos además más libertad. Nosotros somos cinco y en lugar de coger dos trenes para llegar a Brujas, además de tren+bus para ir al día siguiente al aeropuerto de Bruselas, hemos decidido contratar un coche tipo Opel Zafira, aunque luego nos dan un Wolkswagen Touran, por 154 € (a dividir entre 5, poco más de 30 € por cabeza), y nos salió más caro porque el lugar de entrega (Aeropuerto de Bruselas) es distinto al de recogida (Amsterdam), siendo además países distintos, lo que tiene un recargo. Por cierto, por unos 6-8 € te hacen un seguro bastante apañado, para andar más tranquilos.

Y así, tras cargar las maletas y descargar cereales... ¡dirección: Brujas!

Pero nos encontramos un obstáculo. Manu está emulando a Rocky y hace como si tuviera delante al que nos atendió en Europcar y le estuviera dando la del pulpo, pero al menos yo me siento igual que él. ¿No lo he dicho aun?... Es que nos volvemos a Amsterdam. Sí, vamos de vuelta porque los de la oficina se han dejado olvidado un tomtom en el coche (que no hemos contratado) y nosotros somos tan... (¿idiotas?) que vamos a devolvérselo, aun sin ser error nuestro. Yo no soy partidario de eso, porque implica que vamos a perder al menos una hora de viaje y ya vamos apurados, pero no está en mi mano, y tampoco soy el único en pensarlo.

Bueno, al final decidimos que yo iba a mediar para pedir al menos una compensación, pero hablando con el tío escuché a Manu decir el comentario del siglo: -"¿Cómo?... Thankyou no!, two hours of my holiday time... lost!"-. Así que al final conseguimos la gasolina gratis... ¿quien podría enfrentarse a eso? vamos, al nota se le cambio la cara :P

La música que nos acompaña, algo movido como "We are your friends", de Justice vs. Simian, o lo mejor de todo, la BSO de Into the Wild ("Hacia rutas salvajes), de Eddie Vedder (el cantante de Pearl Jam), y en la radio uno de mis temas favoritos: "Streets of Philadelphia" del jefe, Bruce Springsteen.

Leyenda de colores:
-guía de viaje-